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By Marcelo Pasetti 0 comentarios

Marcos Aguinis: "Cuando se accede al poder, es cuando empiezan las tentaciones autoritarias"




La infancia y la juventud de León Trotsky constituyen el epicentro de "Liova corre hacia el poder", el nuevo libro de Marcos Aguinis, quien brinda detalles de la investigación realizada para esta edición. Además, analiza la realidad política Argentina
"Cuando se accede al poder, es cuando empiezan las tentaciones autoritarias y el olvido de los ideales. Por eso el libro se refiere a un joven que alcanza la cumbre, y nada más", expresa Marcos Aguinis al referirse a su reciente libro, "Liova corre hacia el poder", una novela que gira en torno a la figura de León Trotsky
"Mi tarea literaria se concentró en llenar de poesía y emocíón cada frase, dar hondura a los sentimientos, descatar sus contradicciones y mostrar las virtudes y defectos de su carácter", alegó durante una charla con este prolífico escritor cordobés.
El creador del Ejército Rojo, el líder -con Lenin- de la Revolución Rusa de octubre de 1917, el intelectual que generó la idea de la "revolución permanente", ese es el protagonista de esta nueva obra de Marcos Aguinis. Es el mismo León Trotsky, en su infancia y juventud, el que le permite al autor una proeza literaria: una novela de iniciación que sigue las huellas de una transformación apasionada y que culmina en la construcción de un personaje clave, que cambió la historia del siglo XX.
Aguinis aborda los entresijos, los claroscuros de un momento único cuya cima es la revolución bolchevique, hito mayor del comunismo. Con naturalidad, el texto se aferra los oscilantes destellos ideológicos del protagonista y sus circunstancias, pero su trabajo mayor, es la de descubrir la esencia del hombre por sobre todas las cosas; un hombre con sueños que se pueden trocar en realidad. La acción de Liova (como llamaban a Trotsky de pequeño) va desde la infancia hasta la cumbre, pasando por los primeros escritos en Odesa, los destierros en Siberia, su formación a través de media Europa, los amores, las contradicciones, la familia, las traiciones, y los grandes nombres como los de Máximo Gorki, Lenin o Rosa Luxemburgo.
Esta novela, provista de una intensidad asombrosa, arroja nueva luz sobre el personaje pero se lee como un vibrante relato de aventuras.
-¿Cómo surgió la idea de escribir este libro y cómo puede definirse?
-Hacía mucho que deambulaba por mi cabeza la infancia, adolescencia y juventud de Trotsky. Es decir, cuando era un apasionado y limpio joven idealista. Poco a poco se me fue imponiendo la idea de novelar esa parte, que es muy rica en sucesos y anécdotas. Me hacía revivir los grandes libros de Tolstoi y Dostoievski, así como las novelas de Victor Hugo y Alejandro Dumas.
-Queda claro que a lo largo de las páginas, usted respeta la rebeldía del joven León Trotsky...
-Así es. No sólo la rebeldía y su espiritu crítico. Respeto
los hechos históricos que surgen de muchos documentos, biografías, páginas autobiográficas y correspondencia. Eso no fue distorsionado. Mi tarea literaria se concentró en llenar de poesía y emocíón cada frase, dar hondura a los sentimientos, descatar sus contradicciones y mostrar las virtudes y defectos de su carácter.
-Evidentemente hay un intenso trabajo de investigación en torno a la figura de Trotsky. ¿Cómo se desarrolló toda esa tarea?
-Como le ha sucedido a muchos, la visita a su Museo en la ciudad de México me impactó. Más adelante, en el momento que me dí cuenta de mi decisión profunda de meterme en esta obra, comencé a leer y releer notables biografías. Iba tomando apuntes sobre los hechos que me fascinaban. Este trabajo lo hago en soledad, porque la lectura me inspira. Algunos suponen que tengo una legión de esclavos que me hacen la tarea. No, decididamente no. Tampoco puedo dictar mis textos. Trabajo con mis ojos y mis manos. Y mis sentimientos, obviamente.
-¿Qué fue lo que más lo sorprendió en esa tarea de investigación en torno a la figura del personaje principal?
-El contexto en que vivió. Tanto su infancia en Iánovka como su adolescencia en Odesa me hizo recordar los libros de Sholem Aleijem. Después sus encarcelamientos, vejaciones, torturas y exilios, a Máximo Gorki. Admiré su resistencia ante las desventuras. La vida durante el imperio zarista era muy discriminatoria y cruel. No había más alternativas que someterse o pasar a una rebelión suicida.




Semejanzas y diferencias con el "Che"


-Incluso hay un quiebre temporal en el libro que llega hasta la creación del brutal Ejercito Rojo. ¿Cuál fue el motivo de esta decisión?
-Mi objetivo era describir las vicisitudes de un joven idealista limpio, como dije. Cuando se accede al poder, es cuando empiezan las tentaciones autoritarias y el olvido de los ideales. Por eso el libro se refiere a un joven que alcanza la cumbre, y nada más. Después llega el Ejército Rojo y la competencia con Stalin. Stalin tenía otra formación y otros valores, por eso le ganó a Trotsky.
-La Revolución Rusa marcó un hito en la historia. Luego llegaron el fascismo y el nazismo. ¿Usted cree que con Trotsky en lugar de Stalin el final hubiese sido distinto?
-Supongo que sí. Trostky fue social-demócrata casi todo el tiempo. Por eso tuvo distanciamientos con Lenin. De eso mismo se lo acusó más adelante. Compartía el pensamiento de Rosa Luxenburgo, una mujer bella físicamente y brillante intelectualmente. Sólo al final hace un giro hacia el bolchevismo. Hasta ese momento era menchevique (social demócrata, reformista) y esa palabra fue demonizada por el stalinismo. Los países socialistas modernos, desde Europa a Brasil, son mencheviques, es decir reformistas y democráticos.
-Existe algún paralelismo posible entre Trotsky el Che Guevara?
-Parecidos y diferencias. Ambos fueron idealistas y corajudos. Pero Trotsky era pacifista, como Rosa Luxenburgo, y estableció una dolorosa paz con Alemania durante la Primera Guerra Mundial. Aborrecía la violencia, aunque tuvo que aplicarla durante los combates con los blancos y con Polonia. Pero no sacaba su revólver para matar. En cambio el Ché disfrutaba baleando personalmente enemigos y, en especial, homosexuales. La ignorancia es grande y por ahí se ven gays con la camiseta del Ché...
-Sorprendió la aparición de este libro. ¿Cambió usted o cambió la izquierda...?
- Yo cambié la visión de muchas cosas, no mis valores. Estos valores son los que me hicieron comprender que mi marxismo de juventud estaba equivocado. El aumento de mi información y el ejercicio de la crítica me hicieron ver que la izquierda, en cambio, traicionó y sigue traicionando sus valores de origen. Estos están fijados a la libertad, el respeto del otro, la democracia, el pluralismo, la libertad de expresión. No hace falta ser muy lúcido para advertir la repugnante traición que la llamada izquierda ha hecho y sigue haciendo a esos valores.
-Usted alguna vez dijo haber estado enamorado de la revolución cubana..¿Qué cree que va a sucederer en aquel país?.
-Es verdad, estuve enamorado, como la mayor parte del mundo. Pero se trasformó en una dictadura retrógrada, estéril, guerrera y represora, que hundió al pueblo en el hambre y la ignoracia. Con un gran aparato de propaganda y extrema impudicia instaló la idea que allí hay buena medicina, por ejemplo. Ni eso tienen, excepto para la élite que usufructa el poder. Creo que este régimen fallido y mentiroso está cerca de su caída.

"Me dieron por muerto"

-Se supo que estuvo enfermo. ¿Qué le sucedió y como lo vivió?
-Tuve una infección viral que luego se complicó con una bacteriana. Se desencadenó una encefalitis y pronto una septicemia, con complicación en todos mis órganos. Me dieron por muerto. El coma duró dos semanas y permanecí internado 40 días. Agradezco al cuerpo médico que me atendió y cuidó con pasión y eficacia. Ya me recuperé por completo. No se me dañó el disco duro...
-¿Y cambió la forma de pensar a partir de esto?
-Algo. La vida es corta y puede terminar en cualquier momento. Estoy feliz de haber escrito un libro como "Elogio del placer", porque derrama conceptos muy acertados, por lo menos para mí en este momento. Quizá observo las cosas con algo más de distancia y serenidad.
-No puedo dejar de preguntarle, de pedirle una reflexión sobre lo que se vivió con las elecciones porteñas y los enfrentamientos que se produjeron entre quienes fustigaron al electorado por los resultados y quienes expresaron su crítica a esta actitud.
-Estamos en plena ebullición electoral y predominan las emociones sobre la razón. Quien insulta al electorado hace un gol en contra. Además, el kirchnerismo viene haciendo goles en contra desde que estableció el modelo de agraviar y discriminar a quienes no se someten a su reinado.
-A nivel nacional, todas las encuestas marcan una casi segura victoria de Cristina Fernández. ¿Cree que de acá a las elecciones puede cambiar ese panorama?
-Ya está cambiando. Los escándalos que se pretenden encubrir rezuman olor por todas partes. No basta que Ella sonría y hable por la cadena nacional casi todos los días para ocultar un autoritarismo que fastidia y torpedea la vida cotidiana. Cada semana baja un puntito.
-Siempre ha sido un autor muy prolífico. Seguramente ya debe tener material para un próximo libro. Tras su anterior trabajo sobre el kircherismo puede volver a editar algo relacionado con la realidad política?
-La realidad política argentina es muy rica y variada. Tiene materiales para llenar toda una biblioteca. Quizás su interés proviene de la mezcla de ingredientes opuestos: farsa y tragedia, mentira y verdad, engaño y franqueza, vicio y virtud. Por eso dije que nuestro país tiene un "atroz encanto".