La muerte absurda de Franco

No conocía a Franco Castro. Tampoco a Stefano Bergamaschi. Quizás ellos se cruzaron alguna vez en un bar de Alem, en una playa del sur, en un partido de básquet o en una casa de deportes para comprar zapatillas. Ninguno de los dos llegó a los 18 años. Stefano murió por el balazo de un ladrón hace algunos meses, y Franco por el de un enfermo, un salvaje, el sábado último.
Estremece ver las fotos de ambos en facebook, el nuevo medio de comunicación entre los jóvenes. Conmueve escuchar a las madres de ambos, con ese dolor que no cede. Y uno se siente vulnerable, indefenso, a merced de esta locura que parece haber ganado las calles.
Franco, Stefano y tantos otros pibes que no han tenido la chance, la oportunidad de pertenecer a la clase media o vivir en la zona céntrica y han muerto estupidamente, sin aparecer en las tapas de los diarios, nos obligan a reflexionar, a comprender que queda mucho por hacer.
No buscan estas líneas realizar un análisis sesudo, ni mucho menos. Simplemente se trata de un periodista haciendo catársis. Alguien, en definitiva, que puede alcanzar a entender, nunca en su totalidad, el dolor que deben estar sintiendo en estas horas los padres de Franco reconstruyendo, intentando dejar grabado en algún rincón de la memoria, los últimos gestos, movimientos, sonrisas, charlas, actitudes, del pibe que ya no está.
Franco es alguno de mis tres hijos, alguno de mis cuatro sobrinos, alguno de los tantos hijos de mis amigos o compañeros de trabajo. Un chico que tenía un camino muy largo por recorrer.
Veía en estas horas a sus amigos desesperados, sin entender lo que sucedía. Leí algunos de los mensajes que lanzaron al mundo en ese formidable nuevo medio que es internet y me emocioné observando esas fotos de Franco con su barra, con sus chicas, haciendo las pavadas, las torpezas, las caras y gestos que todos hicimos en esa hermosa juventud a la hora de sacarnos una foto en el viaje de egresados, en la cena de fin de año, en la playa con los de siempre, o en un campamento.
No se si quien tuvo ese instante tan increible de disparar su arma, rompiendo tantos sueños, tantas ganar de vivir, tiene un hijo. Todo parece indicar que si. En consecuencia, desde este humilde lugar, sumándome al clamor de tantos miles y miles de marplatenses, le pido que se entregue a las autoridades.
No va a poder seguir viviendo en paz. Nunca más podrá dormir, sonreír, disfrutar una mañana, una caricia, caminar, brindar o soñar como lo hacía hasta la noche del sabado pasado. Carga con una muerte encima. Tiene que entregarse. Y si continúa con esta cobarde tesitura de permanecer escondido, deberá apelarse entonces al vecino, el familiar, el conocido, que podrá colaborar con la justicia aportando los datos o la información correspondiente.
Por Franco. Por mis hijos, los tuyos, o los otros que en estas horas han comprendido que la violencia y la locura no es sólo patrimonio de las series televisivas. Ahí cerca de la Plaza del Agua hay alguien escondido. Tiene las manos manchadas con sangre. Quizás le quede algo de conciencia...
El Autor
- Marcelo Pasetti
- Hola, mi nombre es Marcelo Pasetti. Soy periodista hace muchos años. Apasionado por la profesión. Actualmente soy el Sub-Director del Diario La Capital de Mar del Plata. Si querés contactarte conmigo mandame un mail a marcelopasetti@gmail.com o simplemente dejame un comentario en el blog.
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Tus relatos son totalmente discriminatorios, cuando los hechos de la inseguridad es algo aue afecta a todos, no solo estos dos jovenes, sin a todos.
Tambien seguramente a mis hijos y a los tuyos.
El delincuente no pregunta sobre tu ideologia, ademas sabemos que vos como periodista tambien vivis bien, o me vas a decir que estas en un barrio carenciado y viajas en colectivo todos los dias, o en tren colgado llendo a los barrios mas desprotegidos. Bueno emeza a mirar que es lo que funciona mal, porque tampoco veo en los diarios en la primera hoja a los policias asesinados en cumplimiento del deber o a miles de civiles que desde hace muchos años vienen formando parte de esa lista de victimas de la inseguridad, la misma que el Estado ha dejado sin atender, porque los DDHH son para una minoria y con asuntos politicos y no humanos.
Pensar esta bueno siempre y cuando sea con la verdad, ahora pensar basandose en mentiras e hipocrecias eso es de facho, y los fachos son los que hoy estan en el Poder, amigos de los EEUU, un pais que combate el Terrorismo, el mismo al cual le da de comer.