By Marcelo Pasetti | 1:40 PM
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La lección del maestro

Lo lograste. Tocaste el cielo, alcanzaste la gloria y dejaste un mensaje para todos. El orgullo de tu familia, de tus amigos, de tu ciudad, de todos los que fueron testigos de tu obsesión por esta medalla en los últimos veinte años, se confundieron en esas lágrimas que llegaron desde tan lejos. Tenés sobre tu pecho la primera medalla olímpica en la historia del ciclismo en la Argentina. La primera medalla dorada para el país en estos Juegos. Hoy todo el mundo habla de vos. En los diarios, desde temprano, las páginas de internet eran encabezadas con tu foto, y con las opiniones de los argentinos. Muchos ni sabían que existías. Otros se acordaban de la bronca que te habías agarrado hace algunos días cuando dijiste que te hubiese gustado ser el abanderado de la delegación argentina en el desfile inaugural. Todos te elogian, te felicitan.

Pero más allá del resultado, de esta página histórica que escribiste para la historia del deporte argentino, queda una lección para todos: los sueños pueden concretarse. Contaban en la radio que entrenaste en el calor y la humedad de Chaco y San Luis pensando en Pekín, que corrías más de 200 kilómetros por día preparándote para esta prueba, que en los últimos tiempos, sabiendo que estos serían tu Juegos finales, los sextos, pondrías todo en la competencia que finalmente ganaste ayer. “Se puede, vamos Argentina carajo”, se te escuchó gritar emocionado cuando bajaste del podio.

¡Vaya si se puede! A los 43 años cumpliste el sueño. Para que Yanina, tu esposa, y tus hijos, Martín, Kevin, Juan y Martina reciban la mejor lección de todas. Valió la pena el esfuerzo, las horas robadas al descanso, a la misma familia, para entrenar, para seguir mejorando, para prepararse. Un objetivo, la preparación, y el éxito en el resultado final. ¿Y si lo aplicasemos en todo, en nuestro querido país, el mismo que ayer murmuró tu nombre en cada café, en cada oficina, en cada rincón? A partir de ahora, cada 19 de agosto debería celebrarse como el “Día Nacional del esfuerzo” o si se quiere, el “Día en que los sueños pueden convertirse en realidad”. La culpa es tuya, Juan. La gloria es tuya, Juan. La lección la diste vos. La debemos aprender todos.

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By Marcelo Pasetti | 1:36 PM
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José Ignacio López: "debe nacer una nueva manera de hacer periodismo"

"Los periodistas tenemos una alta responsabilidad y a aquellos que somos más veteranos, lo que nos toca es hacer de bisagra. Una bisagra que es necesaria para enterrar esa manera de hacer periodismo que ya no va y dejar que pueda nacer una nueva forma, más constructiva", asegura José Ignacio López, reconocido periodista, ex vocero presidencial durante la gestión del doctor Raúl Alfonsín, durante una extensa charla
En este sentido.dijo que "no hay debates que tengan que ver con la Argentina que tenemos que construir, para que aparezcan los matices que nos diferencian para adelante, no los matices que nos diferenciaron".
En Mar del Plata, donde vive una de sus hijas y se "pierde" por sus nietos, "Nacho" López también se refirió a "El hombre de Clarín", vida pùblica y privada de Héctor Magnetto, libro que acaba de publicar editorial Sudamericana con su firma.
Lòpez, quien transitó las redacciones de "La Nación", "La Opinión", agencias de noticias y se desempeñó como gerente de noticias de Radio América y Radio Del Plata,
también analizó la coyuntura política, considerando que el voto de Julio César Cobos en el Senado sepultando la polémica resolución 125 sobre retenciones a la soja "fue un punto de inflexión que puede marcar el comienzo de la emergencia de una dirigencia nueva y diferente de la transición en la Argentina"
-¿Como nació "El hombre de Clarín?
-Esta es una idea que nace por una doble vertiente. Por un lado, porque me parece que había una enorme disparidad entre la significación objetiva de un hombre que es el conductor y el realizador de un equipo que consigue articular uno de los grandes grupos de comunicación de habla hispana a partir de un diario fundado por un gran visionario como fue Roberto Noble. La disparidad entre la importancia que tiene alguien que comanda un equipo que es capaz de construir eso, y su desconocimiento público. Prácticamente el público no conoce a Héctor Magnetto, no sabe de su existencia. Por otro lado, me parece que en buena medida ese desconocimiento respondía a una legítima actitud de él que es un hombre de bajísimo perfil. Esta es una actitud que me parece que él revisa después de vivir una situación límite en su vida. El enferma de cáncer y ve más cerca una posibilidad que todos sabemos que existe que es la que somos finitos y que tenemos un término y que la muerte nos llega a todos. Al verla más próxima creo que cambió su actitud y admitió esta posibilidad de contar su historia. Y esta es la clave del asunto.

-Y el libro apareció en un momento especial...
-Es cierto. El combate que el ex presidente y la actual presidenta han librado contra el diario "Clarín" a mi me ha ayudado mucho para vender el libro. Ninguna editorial podría haber imaginado una campaña de marketing como la que me hicieron (risas).
-Cuál es su análisis sobre lo sucedido en el Senado, con el voto del vicepresidente Julio César Cobos sepultando un proyecto por el cual el Gobierno bregó durante varios meses.
-A lo sucedido en la madrugada del Senado con el voto de Julio Cobos, prefiero llamarlo amanecer. Desde la perspectiva que pude tener en los días tan díficiles de las crisis de 2001 y 2002 que las viví en primera fila, digo que la dirigencia de la Argentina, toda, no solamente la política, sino la social, la periodística, todos, tenemos una parte de responsabilidad y de algo que ver en una sociedad que se ha aproximado tanto a la disgregación. Aqui nos cuesta desmasiado que emerja la dirigencia de la transición, la del cambio. Aquellos que tenemos muchos años de responsabilidad en distintas áreas nos toca hacer de bisagras, de puentes para que emerja una nueva dirigencia que ayude a cumplir una Argentina distinta. Desde esa perspectiva, el gesto del vicepresidente, fue un gesto bisagra, el comienzo de un cambio. Pero requiere del resto de la dirigencia, empezando por la Presidenta y siguiendo por toda la dirigencia política, la dirigencia general, también la periodística, insisto, una respuesta, una actitud, que esté en la misma sintonía de onda en la que pueda empezar a construirse una melodía diferente en la democracia. Sigo pensando que fue un punto de inflexión que puede marcar el comienzo de la emergencia de una dirigencia nueva y diferente de la transición en la Argentina.

-En este contexto, se dirimen cuestiones ideológicas desde los medios...
-Los periodistas y todos los que tenemos alguna cuota de responsabilidad en la conducción y en los contenidos de los medios de comunicación somos dirigentes y en ese sentido a nosotros también nos toca asumir nuestra cuota parte. Hay cosas que tienen que cambiar necesariamente. A mi me parece que también hace falta la emergencia de un periodismo para la transición. Muchas veces este afán por hurgar en la confrontación, este afán por simplificar las cosas en blanco y negro, por enfrentar más que por valorar los matices, por encontrar aquello que tiene más punch o da más rating, da por resultado un tipo de periodismo que no es el que de alguna manera contribuye a que de una vez por todas comencemos a saber dialogar, respetarnos en las diferencias y a discutir para adelante. Hoy, a propósito de cualquier tema del presente, la discusión transcurre con referencia a lo que pasó, midiendo las culpas de cada uno en lo quie nos pasó, y no hay debates que tengan que ver con la Argentina que tenemos que construir, para que aparezcan los matices que nos diferencian para adelante, no los matices que nos diferenciaron. En esa, los periodistas tenemos una alta responsabilidad y a aquellos que somos más veteranos, lo que nos toca es hacer de bisagra, y la bisagra a veces no tiene mucha figuración, la bisagra no se ve. Pero la bisagra es necesaria para enterrar esa manera de hacer periodismo que ya no va y dejar que pueda nacer una nueva manera, más constructiva, de hacer periodismo.
-Usted fue vocero del ex presidente Raúl Alfonsín. Se trata de una figura que ha desaparecido y que era sumamente útiol para la comunicación
-Es una figura que en las democracias modernas tiene el sentido de amortiguar el desgaste que le produce el contacto con los medios a cualquier figura pública y más aún a un Presidente. También depende mucho de la manera en que cada Presidente ejerce su función. Con Carlos Menem, parecía que el contacto con los medios no le producía ningún desgaste y tuvo una manera de intentar ejercer esa función que derivó en situaciones que nunca te pueden ocurrir como es que el vocero diga una cosa y el Presidente a quien él representa diga otra. Esta es una de las cosas que hacen desaparecer por si misma a esta función. Viniendo a la actualidad, los Kirchner sienten que no necesitan de ninguna mediación. El doctor Kirchner terminó presuntamente dando conferencia de prensa que yo no admito de ninguna manera que se les de esa denominación. No son conferencias estas fantochadas que hicieron ultimamente, en las cuales se ofreció un espectáculo lamentable y repudiable donde alguien desde el poder casi matoneó a jóvenes periodistas, a movileros, a quien no está ni siquiera de asumir esa situación y de responder como se correspondería, todo en medio de una tribuna de fútbol.
-¿Cuales fueron los momentos más difíciles del gobierno que instauró la democracia en la Argentina a partir de 1983 y del cual usted formó parte?
-Hubo varios, pero me parece que el de Semana Santa fue uno de los más difíciles, y el del final, el de la decisión del Presidente, más que responsable desde el punto de vista político e institucional, de adelantar la entrega del poder. Fueron los momentos políticamente más difíciles para el doctor Alfonsín. También hubo momentos que aún hoy llevan a uno enorgullecerse por haber podido participar de ese gobierno, como fue la decisión del Juicio a las Juntas.Fue una decisión histórica, y de fortalecimiento de la democracia y las instituciones como pocas en la historia del país y en la historia en general de procesos de transición.

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