Orlando Barone: "Trato de tomar el atajo y alejarme de la manada"
(Orlando Barone acaba de publicar "Imperdonables")Escribe columna en distintos medios y todos los mediodías lee su "Carta abierta" en Radio Continental, instante en que aflora su inteligencia, sarcasmo, ironía, visión crítica o el análisis diferenciado de cuestiones que muchos no ven o lo que es más grave aun, no quieren ver. Orlando Barone parece estar más allá de cualquier polémica. Con varios libros, viajes, debates y miles de escritos en su haber, acaba de editar "Imperdonables" (crónicas de un escritor), una compilación de artículos y columnas publicados en los últimos años, y en una charla a fondo resalta la teoría de un gran maestro de periodistas como lo fue Ryszard Kapuscinki admitiendo que a la hora de escribir "trato de tomar el atajo y alejarme de la manada".
Habla del cuidado de la palabra, se ríe contando anécdotas como "la del día en que le gané a Joseph Conrad en el colectivo 17" y hasta analiza el conflicto entre el campo y el Gobierno y la polémica con los medios. "Cuando algo se pone en escena estamos todos obligados a zapatear, y ahí sabemos quién zapatea bien, quién miente en el zapateo, quién no va al ritmo de la música, etc, etc. Creo que eso es lo que va a pasar con los medios", afirma.
-¿Cómo se decidió a publicar este libro que, por otra parte, era muy esperado por sus lectores y oyentes?
-Era necesario, tenía ganas de ver seleccionado lo que me representaba más. No es que necesariamente tiene que ser lo mejor, porque eso es arbitrario. Quería que las crónicas me representaran, y de algún modo, en este libro no hay tanto política anecdótica como generalmente ocurre con las crónicas cotidianas que estan obligadas por la agenda a tratar temas puntuales. Acá redondeo hechos que me parecieron trascendentes y que marcaron por algún motivo épocas. Por ejemplo el fenómeno del tomate, la tomatología argentina, cuando ocurrio ese síndrome de locura; el cabezazo de Zidane, que yo lo tomo como una obra de arte; el propagado funeral del Papa...Eso representa una época y me representa qué cosas sentí que me importaban más que otras.-¿Por qué se llama "Imperdonables"?
-Hubo muchos títulos. Siempre colaboran colegas, escritores amigos que te dicen "ponéle tal título", e incluso el editor, pero finalmente lo decidí yo porque pensé que lo que uno dice ya es imperdonable. Hay herejía, sarcasmo, un poco de burla hacia muchas cosas de la vida. Hay cierto cinismo si querés, y eso parece imperdonable frente a tantos discursos étiicos y políticamente correctos que se ponen de moda. Mis crónicas son imperdonables.
-¿Cómo se produjo el criterio de selección de las crónicas y columnas?
-Algunas columnas son inéditas, otras son muy viejas...Ahí hay una de Bochini que me encanta, que fue hecha como hace 25 años...Son cosas que a uno lo van marcando. Isidoro Blaisten, que era un gran ironizador, un sardónico, decia que el refrán apuntaba "tener un hijo, plantar un arbol y escribir un libro", pero nada dice de publicarlo (risas). Cada vez que publico un libro me acuerdo de esa frase. ¿Después de Cervantes y Homero, qué necesidad tiene uno de publicar...? Hay una frase de Lawrence Durrel, el autor de "El Cuarteto de Alejandría", que le escribe a Henry Miller y le dice lo siguiente: "yo lo admiro tanto, que siento que escritores como yo son el cedazo para que cada tanto nazcan genios como usted". Se ponía en el lugar del montón, para que cada tanto nazca un Borges. Desde ese aspecto mi libro es necesario: soy una especie de sedimento del que va a crecer algún genio (risas).
-En el conflicto entre el campo y Gobierno usted fue duro con los ruralistas y con las adhesiones populares a la protesta. Trabajando en una radio que se promociona como "la radio del campo argentino", no sufrió presiones?
-No, no tuve presiones. Ni siquiera en Radio Continental, que es un a radio campera, rural. El 40% de los avisos de Continental son avisos de campo y no he tenido presiones, y creo que está bien. A lo mejor todos somos funcionales a esta cosa mediática. De pronto. en un equipo de fútbol donde todos juegan un estilo, por ahí hay un gambeteador que parece que demora el juego pero que el director técnico lo tiene por algo. Lo que si siento es que soy una voz no única, porque fuera de los medios yo encuentro muchas coincidencias con colegas, pero me parece que lo que está en el escenario central es una voz más contundente. Los incendios de los campos son intencionales. Los campos tienen dueños. ¿Cual es la noticia? Imaginate si los campos los hubieran incendiado los piqueteros. ¿Hubiesen publicado "piqueteros violentos desatan un caos e incendian campos"?. Hoy los dos títulos de los diarios principales son el escándalo del humo que intoxica o quiebra el ritmo ecologico de la ciudad, pero no hablan, ninguno de los dos diarios, del orígen o la culpabilidad, presunta o altamente sospechosa, de los dueños de los campos.Me llama mucho la atencion. Después de que el humo se instaló, ahora el asunto es saber quienes son los culpables. Eso no está en los grandes medios ni en los grandes noticieros.
El cuidado de la palabra
-El cuidado del lenguaje es algo característico en sus columnas. Y por ahí se filtran polémicas, ironías y aclaraciones...
-Se hacia donde apuntás. No me gusta decir campo, porque con el lenguaje, los escritores y quienes trabajamos con la palabra, tenemos que tener cuidado muy grande, salvo que lo hagamos intencionadamente. En este caso decir campo, para mí es el paisaje, el ombú, los árboles, el verdor, el horizonte, esas imágenes de amaneceres de Segunda Sombra. No son intereses, lobbies, corporaciones... Ahí aparece otro lenguaje. Campo es bucólico, pero cuando digo productor estoy hablando de alguien que está produciendo, es un hecho positivo. Ahora, ¿por qué productor de campo, y por qué un mecánico no es un productor de mecánica?¿Por qué un albañil no es un productor de construcciones? ¿Por qué es productor nada más que el productor de campo?. Es interesante como el lenguaje enaltece una determinada función. ¿Y por qué pequeño productor?.Pequeño muestra un grado de debilidad, de vulnerabilidad, de indefension. Si un pequeño productor quie tiene 500 hectáreas y 50 vacas es pequeño productor, qué es entonces aquel argentino, que equivale a un 30 o 40 por ciento de la población, que no tiene ni siquiera un lote ni una gallina. ¿Cómo lo llamamos?. ¿Imperceptible, invisible, insignificante, mínimo, nada, o como dice Eduardo Galeano, nadie? Es muy dificil el lenguaje, los medios no hacen esta division que debería hacerse para esclarecer al lector.
-¿Cuándo escribe las columnas?¿Tiene un lugar especial, un horario a respetar?
-Me levanto habitualmente a las cinco y media porque soy alondra. Hay alondras y buhos. Tengo muchos amigos "buhos" con los cuales me comunico nada más después del mediodía y tengo amigos alondras que son capaces de llamarme a las seis y media de la mañana. En definitiva, soy una alondra, me levanto temprano y me siento muy bien a esa hora. Es como si hubiera soñado con el Paraíso y me levanto de buen humor siempre. Mi mujer es "buho" y hemos hecho un pacto: alargué mi estadía a la noche y ella la acortó para poder estar juntos algunas veces. Lo real es que de cinco y media a nueve de la mañana estoy solo yo, mi computadora y mis ideas. Salvo alguna alondra loca, que son muy pocas, no me llama nadie y estoy muy tranquilo. Y a las nueve ya tengo armado el texto de la carta abierta que leo en la radio a las 12. No es lo único que hago, porque escribo columnas. Pero mi hora de producción mejor es entre las cinco y media y las once de la mañana. También he escrito de noche.
Tras el tomate, el humo en cadena
-Lo escuché muchas veces decir que para un periodista es fundamental poder salir de la "manada"...
-Ahora estamos con el humo en cadena. El año pasado estuvo la cadena del tomate, después la pelea del campo y del gobierno, la de los accidentes, la de la violencia escolar.,.. Prendés un noticiero y aparece en cadena eso. ¿Qué hago yo frente a este panorama?. Si estoy obligado porque siento que tengo que decir algo diferente, entonces tomo el atajo y me alejo de la manada. Uso el término de Ryszard Kapusincki, que señalaba que ocurría algo y el periodismo iba como manada a ese punto, y abandonaba todo el contexto circundante. El decía que el periodismo achicaba el mundo a una sola noticia, a una sola circunstancia. Acá veo que todos hablan del humo, y entonces intento hablar de otra cosa. Pero es un riesgo, porque si en el momento en que todos se encuentran en el ascensor o en la puerta de casa, y hablan del humo, vos los querés sacar con tu pequeña voz de eso y es muy probable que no te escuchen. Una de las cosas que tenemos que hacer en los medios, si es que estamos en la manada, es buscar teñirse de color blanco en esa misma manada para ser diferentes. Y para eso hay que aportar ideas. Por ejemplo, acerca del humo ver si podemos decir algo diferente acerca de ese tema. Si tenemos algo diferente. Si no tenemos algo diferente, no lo hagamos.
-¿Cómo vive esta pelea entre Gobierno y algunos medios, y entre periodistas y periodistas?
-El hecho que esten en escena estas discusiones, a lo mejor esclarece algo. La puesta en escena de la Argentina rural esclareció mucho. Uno no tenía idea que pasaba detrás de eso. Cuando algo se pone en escena estamos todos obligados a zapatear, y ahí sabemos quién zapatea bien, quién miente en el zapateo, quién no va al ritmo de la música, etc, etc. Creo que eso es lo que va a pasar con los medios. Es una discusión muy difícil porque hay muchos intereses. ¿Cómo juzgar a quienes somos fiscales?
El día que le ganó a Joseph Conrad...
-¿Sigue dejando libros abandonados en los hoteles?
-Cuando viajo, y por ahí estoy sólo en un hotel, siempre llevo algún libro para leer. Y una vez que lo termino me doy cuenta que el libro tiene un destino libre, que no hay que aprisionarlo. A veces hay libros que uno tiene en la biblioteca porque son dedicados por amigos, o porque son clásicos que uno debe tener por consulta, etc, pero después hay libros que uno termina de leerlos y sabe que no va a volver a ellos. Entonces yo los dejo en un hotel pensando que alguien los va a tomar. Supongamos en la persona que limpia el cuarto, que se encuentra con el libro, lo lleva a la casa y a lo mejor tiene un hijo adolescente que quizás lo curiosea o lo lo lee, o se lo lleva al profesor de regalo. Te cuento algo divertido que me hace tan vulnerable como creo serlo. Había editado en 1991 un libro que se llamaba "La locomotora de fuego", que tuvo un destino oscuro y anónimo, digamos. Fue finalista del premio Plaza y Janés de España, donde había un premio de 130 mil euros. Lo perdí por una cabeza. El libro se editó aca, malamente, no tuvo un gran destino y eso me dejó muy amargado. Un día, en un colectivo de la línea 17, la periodista Mercedes Wullich, que ahora está en España, viajaba en ese micro que cruza el barrio Norte, y ve que sube un vendedor ambulante -estamos hablando de la época de crisis- que vende dos libros: uno de Joseph Conrad, y otro, de Orlando Barone, "La locotmora de fuego" ¡Y había tipos que elegían "La locomotora de fuego", que valía un peso!. ¿No es maravilloso que le haya ganado a Conrad en el colectivo 17?
El Autor
- Marcelo Pasetti
- Hola, mi nombre es Marcelo Pasetti. Soy periodista hace muchos años. Apasionado por la profesión. Actualmente soy el Sub-Director del Diario La Capital de Mar del Plata. Si querés contactarte conmigo mandame un mail a marcelopasetti@gmail.com o simplemente dejame un comentario en el blog.
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