Orlando Barone, el cartero más esperado
No aparece en televisión, no se lo ve en los ágapes, ni en las revistas de actualidad. No figura en las encuestas poco serias que hablan de periodistas serios y, sin dudas, a él esto poco le importa.
Es más, le molestaría incrementar en algunos grados su popularidad.
Artesano de las palabras, leerlo o escucharlo se convierte en un placer. Y precisamente, lo poco que de él se sabe surge de sus columnas, de sus comentarios, de sus tan esperadas -ojalá se conviertan pronto en un libro-, cartas abiertas radiales.
Así, uno lo imagina viendo una buena película en el cine a las dos de la tarde, cuando afuera la ciudad está en ebullición. O gritando un gol de Boca, en esa Bombonera donde algunas frases suyas quedaron estampadas para siempre junto a las pinturas del maestro Pérez Celis.
Lo imagino también dejando la habitación del hotel del pueblo, donde anoche dio otra charla, dándole una palmada al libro que deja calculadamente abandonado sobre la mesita de luz pensando que quizás alguien lo encuentre y lo pueda leer, manteniéndolo vivo en vez de dormido en su biblioteca.
No me cabe ninguna duda que es el Arturo Pérez Reverte argentino.
Ve lo que pocos ven o lo que otros no quieren ver. Y no se calla. Lo grita, lo comparte. Nos sacude a menudo mostrándonos que hay otra posible verdad, otra posible lectura de esa historia diaria.
Mientras, le tira salvavidas a palabras que tienen ganas de emigrar, y las rescata mientras se enoja por las coberturas de los casos Dalmaso, Macarrón o el que vendrá mañana a ocupar la escena.
Como ayer, mañana sentirá deseos de ahorcar a más de un movilero. O esperarlo en la puerta de la radio y aconsejarlo: "No pibe, esto no se hace asi". Pero no se lo dirá finalmente.
Dirá, y habrá que creerle, que entró una o dos veces a la oficina de las máximas autoridades de su radio, pondrá un CD de Piazzolla en el auto, y poco le importará si lo que acaba de comentar frente al micrófono es lo políticamente correcto. No está pendiente de los llamados telefónicos de sus oyentes, ni de los mails de sus lectores. Es más, creo que hasta se ofendería ante una lluvia de elogios. Por momentos, hasta parece harto de todo, mirando el circo desde una prudencial distancia para no contaminarse.
Se debe señalar que escribió numerosos libros, que fue redactor, columnista y director de varios diarios y revistas, profesor de periodismo en distintas universidades y que ha brindado centenares de charlas invitando a la reflexión y el debate. En una de ellas lo conocí personalmente, compartiendo un vino y unos buenos quesos. Cuando me fui, lo sentí como un amigo de siempre, como el tío al que admirás.
Sentó en torno a una mesa a Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato para darle vida a un libro que debe llenar de orgullo a este porteño hasta la médula.
Se trata de Orlando Barone.
Para ser justo, estoy hablando del maestro Barone. El que le puso voz, letra, sentimiento, reflexión, análisis y picardía a ese periodismo que nos enorgullece. El que marca un camino pese a que jamás osará reclamar que lo sigan.
Vaya entonces mi reconocimiento con esta humilde esquela abierta, para el cartero más esperado.
El Autor
- Marcelo Pasetti
- Hola, mi nombre es Marcelo Pasetti. Soy periodista hace muchos años. Apasionado por la profesión. Actualmente soy el Sub-Director del Diario La Capital de Mar del Plata. Si querés contactarte conmigo mandame un mail a marcelopasetti@gmail.com o simplemente dejame un comentario en el blog.
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A través de amigos màs jóvenes recièn me entero ahora de tu generoso homenaje. Beatriz, mi mujer, y mis hijos están chochos. Mi narcisismo también.
Gracias. Un abrazo
Orlando Barone
Marcelo, excelente caracterización de un tipo que sin estar en las primeras planas ni en los Grandes Medios, se convirtió en el referente intelectual número uno a la hora de ayudarnos a organizar nuestras ideas. Pero te digo, tengo la impresión de que algunos de tus compañeros de La Capital no comparten para nada estas ideas, especialmente... bueno dejémoslo ahí. De todos modos, esto habla bien de la libertad de pensamiento que existe en nuestro gran diario marplatense
un abrazo
Alberto
No te conozco, pero que hayas reconocido a quien invita e incita a pensar, me permite imaginar tu trabajo de periodista. Gracias.
Marcelo, fué un placer leer tu homenaje a ese grande que es Barone. Muchos de los que lo seguimos no somos de hablar a los medios o hacerle propaganda, que bien se lo merecería, pero es nuestra guia en la sensatez y lo seguimos a muerte. Gracias por acordarte de homenajearlo! Y un abrazo de amigo.
No me canso de repetir la misma consigna: "Orlando, no te mueras ni te jubiles nunca". La calidad de tu periodismo y la ética puesta en tu trabajo son un reconstituyente para prolongar la vida. Si seguís escribiendo así, mi vida durará hasta el infinito