Los libros llegan a la televisión
de la mano de Juan Sasturain
Juan Sasturain casi lo ruega:"Por favor, cuando desgrabes la nota cuidáme, soy muy boca sucia"... Desde Buenos Aires, a horas de haber comenzado "Ver para leer", el programa sobre libros al que apostó Telefé en la noche de los domingos tras el fútbol, su conductor acepta sin ningún inconveniente el diálogo. Es que Sasturain vivió varios años en Mar del Plata, y fue justamente aquí donde descubrió a los libros, el amor por la lectura, todo gracias a un profesor de la secundaria, Ricardo Marcángeli, a quien hoy recuerda con emoción.
"Con él descubrí la literatura. Nos prestaba libros, nos llevaba a su casa...Después fuimos amigos", dice, añorando también el quiosco de Eudeba, en la Plaza San Martín, donde compró sus primeros libros.
Se entusiasma al hablar de Mar del Plata y comenta que iba a la heladería "El Viejo Lombardero" en La Perla, donde "juntábamos 20 guita y nos la pasábamos jugando al metegol". Durante la charla, Sasturain, un muy bien tipo según se coincide en señalar en el ambiente literario, habla también de la Feria del Libro, del fútbol y se pone serio cuando comenta que "hay ciertos sectores de la cultura, de la creatividad, o de las formas de la expresión humana que son bellísimas, que tienen cosas muy ricas, y que a veces, por nuestra pereza, por nuestra sensibilidad, o por nuestra falta de perspicacia, nos perdemos. Y a todos nos pasa. Pero por sobre todas las cosas, lo más importante es darse el gusto"
En otro aspecto, admite que ha perdido muchos años de su vida "revolviendo las librerías de viejo, usados y saldos. Eso es lo mío", confiesa con orgullo y agrega que "ese es mi placer, encontrar los libros. Y una vez que los tengo en casa, sentirlos cerca"
Ahora, se lo ve cómodo en su rol de conductor de "Ver para leer". Cada programa comienza con un problema doméstico que Juan debe resolver. Frente a estas dificultades, Juan siempre recurre a los libros. Asi, cada problema lo conduce a hablar de temas vinculados con la literatura. En el camino, visita librerías, recomienda lecturas, y ofrece datos sobre libros y escritores.
En sus recorridas, además, Juan se encuentra con amigos escritores. Estos encuentros, siempre fortuitos, producen conversaciones sobre los más variados temas. En cada episodio, Juan debe lidiar con una serie de personajes que colaboran con la resolución de su problema. Por el programa desfilan el psicoanalista de Juan, su médico de cabecera y un detective que recupera libros prestados, entre otros. Todos estos personajes son encarnados por el actor, Fabián Arenillas.
Juan Sasturain, creador junto a Alberto Breccia de la célebre historieta Perramus, ha publicado las novelas Manual de perdedores I y II, Los sentidos del agua y La lucha continúa, entre otras, además de los volúmenes de relatos Zenitram y La mujer ducha.
-¿Cómo define a "Ver para leer", el programa que está desarrollando por Telefé?
-El programa es muy raro. Para programa de libros, en verdad es rarísimo. Está atravesado por la literatura, pero a partir de situaciones anecdóticas. No es un programa explicativo ni de entrevistas, sino de mínimas situaciones de ficción, a partir de las cuales se desarrolla un tema por programa. El primer programa se llamó "Hacer el verso", otro será sobre la luiteratura y las malas palabras, otro sobre libros gordos y libros flacos. Hay uno que filmamos hace un mes y pico en Mar del Plata que se llama la literatura y el mar o los libros del verano, no recuerdo. Todos tienen una estructura de actuación dramática. Por ejemplo, atiendo el teléfono y es la madre de mi hija que me pregunta qué le voy a regalar para el cumpleaños. Obviamente le digo que le voy a regalar un libro, y ahí arranca la historia.
"Leía muchas historietas en Mar del Plata"
-El programa nació prácticamente con el cierre de la Feria del Libro, otra vez multuitudinaria. ¿Le gusta la Feria?
-Está muy bien la Feria. Es un fenómeno muy peculiar. No todos los que están ahí son lectores, pero en algún momento pueden serlo. Es un evento social, ya se ha convertido casi en un lugar común de circulación. Pero todo aquello que le quite temor a la manipulación y a la cercanía de los libros son actividades muy positivas. A los chicos los llevan como ganado, van, pasean por ahí... Está bien, es una manera, una de las tantas maneras de aproximación. Además, desaparece la distancia entre el autor y el lector. La gente toma contacto con los autores y eso está muy bien, desacraliza una cosa asi extrañísima.
-¿Cómo fue su primer encuentro, su primer acercamiento, sus contactos primarios con los libros?
-En estos días he estado escrbiendo varias veces textos respecto a eso. Y tiene que ver con mi estadía en Mar del Plata. Yo viví en Mar del Plata entre los 10 y los 15 años, la edad perfecta e ideal para empezar a leer. Leía muchas historietas, como todos los chicos de mi edad. Estoy hablando del año 55, 60...Leía historietasd y revistas. No había demasiados libros en mi casa cuando era pibe, sólo algunos de la colección Robin Hood. Tuve en el secundario, en el colegio Don Bosco de Mar del Plata, un gran profesor, Ricardo Marcángeli, que con los años fue un notable artista plástico y que falleció no hace muchos meses. Tuve la suerte de tenerlo a Ricardo, que después fue mi amigo con los años, y con él tuve la experiencia del descubrimiento de la literatura. Nos prestaba libros, nos invitaba a la casa... Nos mostraba su biblioteca, y nos daba libros sobre cultura egipcia, esas cosas que le empiezan a gustar a uno a esa edad. Y después hubo un fenómeno notable que fue la aparición de Eudeba, la editorial Universitaria de Buenos Aires. Eudeba fue la primera editorial que puso los libros en la calle, debido a la gestión de Boris Spivacow, que era un visionario. Había un quiosquito en la esquina de San Luis y San Martín, sobre la vereda de la plaza. En ese quiosco, que mi memoria coloca en ese lugar ya en el año 60, empecé a comprar literatura argentina en paquetitos de cuatro libros. Y me compré todo. Entonces leí indiscriminadamente literatura argentina,
además de leer libros de aventuras, el de Ana Frank, etc. Uno era un lector ávido y desprolijo...
"Ya no es políticamente incorrecto escribir sobre fúbol"
-Usted, al igual que Roberto Fontanarrosa, Osvaldo Soriano, Martín Caparros, Eduardo Galeano, y no muchos más, es un escritor al que se lo relaciona mucho con el fútbol. ¿Era una literatura que estaba faltando?
-Si, si, si. De algun modo se ha puesto de moda escribir sobre fútbol, o por lo menos, ya no es políticamente incorrecto escribir sobre fútbol. Esas cosas son modas también. No creo que la gente que escribía antes no fuese hincha del fútbol también.
-De todos modos, hay una frase suya a propósito de nu comentario de Juan José Sebrelli, un acérrimo enemigo del fútbol, que fue directamente al grano. Dijo usted sobre Sebrelli: "que se joda, él se lo pierde"...
-Bueno, eso es cierto. ¡Pero eso lo podemos decir de tantas cosas! Otro me puede decir lo mismo si soy tan nabo de emitir un juicio negativo sobre la ópera. Hay ciertos sectores de la cultura, de la creatividad, o de las formas de la expresión humana que son bellísimas, que tienen cosas muy ricas, y que a veces, por nuestra pereza, por nuestra sensibilidad, o por nuestra falta de perspicacia, nos perdemos. Y a todos nos pasa. Pero por sobre todas las cosas, lo más importante es darse el gusto. Al que no le gusta, es obvio que hace muy bien en perdérselo. o mejor dicho, no se pierde nada.
¿Y usted cómo era como jugador de fútbol?
-Dentro del ambiente de medianía en el que me movía jugaba bien. Hasta los 17 años, digamos...Ahí empezó la decadencia (risas)
-Ha escrito mucho sobre Mar del Plata, este verano, especialmente sobre los bañeros a los que hoy hay que llamar guardavidas. Creo que le van a hacer un monumento..
-No sé, no sé. Creo que como decía Minguito, o me levantan un monolito o me hacen una lápida. Son recuerdos, mitologías. Es muy divertido el tema de los guardavidas.
-En otro artículo habló de unos partidos espectaculares de metegol en Mar del Plata...
-Si, en lo de Lombardero. Eso es cierto. "El Viejo Lombardero", así se llamaba la heladería que tenía un montón de meteogoles, enfiladitos, en la zona de La Perla. Ahí ibamos a jugar, era un lugar ideal y mi fantasía me hace creer que estaba abierto también en invierno. Era un lugar lindísimo para ir. Iban los que se rateaban generalmente. Yo no era muy de ratearme, porque era un chico muy prolijo, pero ibamos muchisimo a jugar a lo de Lombardero. Juntábamos 20 "guita", algo así, y salíamos corriendo para jugar al meteogol. Y había algunos mitológicos jugadores, extraordinarios por cierto.
-¿Usted presta los libros?
-Si, yo presto libros. Pertenezco a la cofradía, a esa noble cofradía de los dos tipos de boludos: los que los prestan y los que los devuelven. El otro día estuve en un encuentro espectacular, en Parque Noerte, de la Comisión Nacional de las Bibliotecas Populares. Había dos mil personas, de las cuales 1800 eran delegados de las bibliotecas de toda la Argentina y ahí hicimos el elogio de esos dos tipos de tontos: los que prestan y los que devuelven libros.
-Los amantes de los libros pueden tener las manías más variadas. Está quienes los hojean diariamente, quienes los huelen, quienes los ordenan y reordenan, quienes tienen que verlos siempre cerca... ¿Cuál es su costumbre?
-En general no compro libros nuevos. Ahora tengo la suerte que por ahí me regalan algunos. No compro libros nuevos, porque soy bastante miserable, me cuesta gastar guita, sobre todo en libros importados que son carísimos. Trato de mangarlos. Pero el placer en mi caso es encontrar. Yo he perdido muchos años de mi vida...Creo que en tiempo, son muchos años de mi vida revolviendo las librerías de viejo, usados y saldos. Eso es lo mío. Ese es mi placer, encontrar los libros. Y una vez que los tengo en casa, sentirlos cerca, prestarlos, usarlos. Saber que los tengo. Poder consultar. El orgullo es cuando me cae algun tema, tengo que hacer alguna cosa, y se que tengo algún libro sobre eso. O un amigo me comenta y le digo, mirá tengo un libro... Ese es un orgullo personal que me encanta.
-En definitiva, ahora los domingos vienen con libros después de los goles
-Claro, una vez que terminamos de ver las repeticiones, hartos de ver todos los goles, si estamos amargados, porque perdimos, que mejor quie hablar de otra cosa. Y si estás contento, porque ganaste, tenés el espíritu arriba y te podés bancar un programa de libros como el mío.
El Autor
- Marcelo Pasetti
- Hola, mi nombre es Marcelo Pasetti. Soy periodista hace muchos años. Apasionado por la profesión. Actualmente soy el Sub-Director del Diario La Capital de Mar del Plata. Si querés contactarte conmigo mandame un mail a marcelopasetti@gmail.com o simplemente dejame un comentario en el blog.
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