Un mensaje para descifrar
Y si viejo, algo estamos haciendo mal. Le estamos errando. Que nos querramos hacer los distraídos, los modernos, los giles, los amigos en vez de padres, es otra cosa. Llega un momento en que tomas conciencia de que algo tenés que ver con todo esto.
Estoy hablando de los pibes, de los chicos, de tus hijos, de mis sobrinos, de los amigos de ellos. No de todos, claro está, pero si de muchos, muchos más de los que te imaginas.
Pero uno está tan loco con su trabajo, con los impuestos que hay que pagar a fin de mes, con sus propios dramas, que la tira para adelante y "después veremos". Leía justamente en estos días, entre tantas notas y reportajes que se publicaron sobre Osvaldo Soriano, a diez años de su muerte, una vieja declaración del gran escritor que justamente decía que está tan metida la cultura de lo light que precisamente "lo light caló tan hondo que es un hecho hard". Increíblemente cierto.
Todo esto viene a cuento de pequeñas historias que uno escucha, ve o vive. Si viene una amiga y te cuenta que está preocupada porque su hija sigue y sigue adelgazando odiando su propio cuerpo constatas que ese no es un caso particular sino que se multiplica por millares. Un bombardeo de imágenes en revistas, diarios, televisión, que está destruyendo a esas chicas, esas nenas que tendrían que estar pensando en otras cosas, divirtiéndose de otro modo y no sufriendo, rozando el umbral de la anorexia. ¿Cómo explicarles a esas mocosas que a los hombres no les gustan las chicas Pancho Dotto, las casi famélicas modelos, sino esas mujeres cotidianas que uno encuentra en el supermercado, el cine o la escuela?. Las adolescentes entonces sufren, comparan, lloran. Si, no lo dudes, lloran y sufren. ¿Otra historia? La chica cruzaba la avenida Independencia, distraída. El automovilista estaba muy apurado. El conductor, una bestia, se asomó la ventanilla y le espetó un "movete gorda de una vez". A esa piba le arruinaron el verano.
¿Exagerado?. Andá y preguntá, salí y mirá. Salvo en determinadas playas donde van a mirar y mostrarse -carnicería frente al mar-, en el resto de los balnearios te cansas de ver a chicas con shorts, con la remera puesta, con pareos, que no se meten en el mar ni con 40 grados. ¿Sabes por qué?. Porque sufren con sus cuerpos, los esconden.
Una escuela para padres
Estamos locos realmente. Y los padres hablan y encuentran un abismo, sin comprender que están existiendo otros códigos, otros paradigmas, hasta otro idioma. "Quien hoy ponga una escuela para padres y te garantice el éxito se llena de guita", dice un amigo desde hace un par de años, y se convierte en el rey de los pesimistas cuando admite que a este ritmo "en un año me comunico con mi hijo, o con mensaje de texto por el celularo o por el chat. Eso si, me voy a tener que buscar un nick moderno…".
Se llenan páginas y páginas en los diarios, informes especiales en televisión con el crecimiento del consumo de paco, de marihuana, de pastillas, de cocaína, de alcohol. Y seguimos creyendo que quienes lo emplean son los que aparecen en las películas de Al Pacino. No querido, están consumiendo pibes pobres, pibes ricos, con padres separados, con hogares bien constituidos, con educación y sin educación. Que cuenten sino lo que ven los dueños de los boliches bailables, los que manejan las barras en los bares, los que trabajan de noche.
De noche, bien de noche. Cuando ellos salen. ¿Sabes por qué los chicos salen cada vez más tarde? Porque a esa hora nosotros ya no estamos, los "grandes" no existimos, la ciudad queda toda para ellos. Horas para sus reglas, sus códigos, sus idiomas, costumbres y hábitos.
Algo están pidiendo, reclamando, advirtiendo estos chicos y chicas. Un mensaje que no estamos entendiendo, que no logramos descifrar. Salen, toman, se matan en el auto. Dos en Santa Clara, seis en el Gran Buenos Aires, uno en Batán, otros dos en Playa Grande. Pasan a ser números, estadísticas, debates cortitos, pura pirotecnia. Ideal para que los funcionarios vengan un fin de semana en Mar del Plata y ofrezcan una conferencia de prensa con cara de circunspectos prometiendo una dura batalla contra el problema que estén abordando tras lo cual aparecerán las estadísticas que marcarán que "los guarismos han disminuído notablemente en el último año de gestión".Un verso más que dejaremos pasar.
Pastillas, anorexia, alcoholismo, cocaína, paco, incomunicación, accidentes, muerte...Suena fuerte. Suena. Será cuestión de escucharlo. Pero por sobre todas las cosas, de descifrarlo.
El Autor
- Marcelo Pasetti
- Hola, mi nombre es Marcelo Pasetti. Soy periodista hace muchos años. Apasionado por la profesión. Actualmente soy el Sub-Director del Diario La Capital de Mar del Plata. Si querés contactarte conmigo mandame un mail a marcelopasetti@gmail.com o simplemente dejame un comentario en el blog.
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