Andahazi: "Mi hijo Blas, como Quetza, es
un héroe que ha luchado con mucha valentía"
Federico Andahazi no se baja de las listas de best sellers. Su último libro, "El Conquistador", ganador del Premio Planeta, ya lleva vendidos 50 mil ejemplares. En realidad, Andahazi lleva vendidos más de diez millones de ejemplares de sus novelas en todo el mundo, y varios de sus trabajos han sido traducidos a 30 idiomas. El jueves va a estar disertando en Mar del Plata, ciudad, a la que dice, le encanta venir.
A lo largo de la charla Andahazi habla con entusiasmo de su reciente trabajo, admite que "todo libro es hijo de un encuentro entre la casualidad y la propia subjetividad del autor" y sostiene con energía que "la literatura es la memoria de los pueblos".
"Presentarme al concurso Planeta, a diez años de haber escrito "El Anatomista", y haber tenido el honor de ganarlo, fue un poco retrotraerme a mis tiempos de autor inédito", expresa
La charla adquiere un momento especial cuando el escritor compara la lucha de su personaje,Quetza, con la de su hijo Blas, que nació prematuro. "Mi hijo Blas, como Quetza, es un héroe que ha luchado con mucha valentía", dice, y añade: "escribí el libro con la esperanza de escribirle un destino a mi hijo".
Este jueves a las 21, en el marco del ciclo "Verano Planeta", Andahazi se presentará en el hotel Sheraton de Mar del Plata
--Una vez más, frente a frente con los lectores...
-Disfruto mucho de estos encuentros con la gente porque son muy raras las ocasiones que tenemos los escritores de vernos con el público, con los lectores. Yo las aprovecho mucho y la verdad es que me gusta dialogar con la gente. Siempre digo que no soy un conferencista; a mi me gusta mucho más dialogar, conversar, de modo que estos encuentros con los lectores a mi me sirven muchísimo.
-Se deben vivir algunas historias fascinantes en estos encuentros cara a cara con los lectores...
-Si, realmente. El trabajo del escritor es muy solitario, muy intramuros, de manera que a la hora de escribir uno imagina a un lector pero estas son las oportunidades en que ese lector se convierte en alguien de verdad, se materializa, y uno tiene una devolución de ese trabajo que tanto tiempo llevó. Es grato, pero a veces penoso cuando algún lector me dice "leí su libro en una noche" y yo estuve trabajando dos años en el mismo...(risas). Estos ciclos de charlas me ayudan mucho a construirme día a día en mi oficio de escritor porque es mucho lo que aporta el lector.
"Mirar el mundo con otros ojos"
-¿Cómo nace "El Conquistador", su libro reciente, ganador del premio Planeta?
-Es curioso como nacen las novelas. Yo siempre digo que todo libro es hijo de un encuentro entre la casualidad y la propia subjetividad del autor. Estaba en México y hay un fantástico mural de Diego Rivera, en el cual cuenta la historia de México. Y hay un detalle muy pequeño, que casi pasa inadvertido, donde se ve una barca azteca en la cual está navegando, digamos un personaje, hacia el levante, hacia el este y detrás de él se ve un sol con una cara invertida. Creí ver, en ese dibujo, los términos de un relato, de una novela. Ese fue el disparador. Después, indagando, sobre ese pequeño fragmento del mural de Rivera, pude comprobar que existe una especie de tradicional oral, de mito, de que habría existido un personaje que fue el primer hombre en dibujar el mapa del cielo, antes que Copérnico, el primero en establecer el mapa de la tierra, antes que los grandes geógrafos conocidos. El primer hombre en dar la vuelta, antes de que Magallanes pudiese imaginar semejante aventura, y el primero en descubrir un continente y en describir a los salvajes que lo habitaban. Sólo que ese continente es Europa y los salvajes son los europeos. El protagonista de mi libro, justamente es un azteca, una suerte de adelantado azteca. Es curioso ya que uno se pregunta como una civilización tan adelantada como la azteca pudo caer a manos de otra civilización, quizás un poco más precaria.
-Quetza, el personaje central de su libro, es un joven criado por un sabio, en el antiguo México, que se lanza a la aventura y descubre el Nuevo Mundo, Europa. Paradójicamente, él es quien se encuentra con la barbarie...
-Sucede que muchas veces nosotros no podemos evitar pensar con las ideas de los conquistadores, a pesar nuestro. Con este libro me propongo que el lector mire el mundo con otros ojos. Describo a "El Conquistador", como un libro de aventuras. Pretendo que el lector se embarque junto a Quetza, sea parte de la tripulación, y de la vuelta al mundo mirando ese mundo con ojos nuevos. Quetza, cuando llega a Europa, paradójicamente el primer punto que toca es España, y ahí se va a encontrar con una multitud reunida en torno de una persona que está siendo quemada, y él va a creer ver en eso un acto de sacrificio. Los aztecas conformaban una sociedad que se sostenía en el sacrificio ritual a lo que Quetza se oponía. Al llegar a España dice que los sacrificios de esa gente eran más crueles que los que él conocía, ya que lo que estaba viendo era un acto de Inquisición. Desde esta mirada completamente novedosa de Quetza, el lector va a poder recorrer esa España de la Edad Media, la Italia Renacentista esa Francia embarcada en una guerra con Inglaterra, y además, me permití de alguna forma reescribir la obra de Marco Polo porque también Quetza va a entrar a Asia...No quiero contar demasiado porque les voy a dar el final. Justamente acá se invierten los términos de qué es la civilización y qué la barbarie.
"La literatura es la memoria de los pueblos"
-En el libro se describen perfectamente paisajes de toda la región mexicana, dominicana, aportandose detalles de alguien que ha viajado...
-Estuve largo tiempo en México. Cuando uno está en México a veces se olvida que eso fue Tenochtitlán, la capital del imperio, una ciudad fantástica, maravillosa, modernísima. Hernán Cortéz, cuando llega a Tenochtitlan, no cabe en su asombro. Las crónicas de Cortéz dejan ver eso. Pensemos que era una ciudad comparable a Venecia. Una ciudad en el medio del agua, con una arquitectura muy moderna. La ciudad de México está construida encima de Tenochtitlán, la han secado, era un lago precioso que ha quedado sepultado debajo del asfalto y es un poco el símbolo de lo que es México. La catedral de México, que está frente al Zócalo, está hecha con los restos de las pirámides, de los templos aztecas, de manera que eso también es muy significativo. Los españoles les han cercenado la memoria al pueblo azteca, y esto se hace con una herramienta que ellos conocían muy bien: terminar con su literatura. Creo que la literatura es la memoria de los pueblos. Tenían una literatura bellísima los aztecas, una poesía hermosísima, y la verdad es que no han dejado absolutamente nada. Han quedado unos pocos escritos que ahora están en Florencia, en los códices florentinos, y nada más. Lo que hace que perdure la tradición y la memoria es la literatura.
-Esta novela también habla del tan mentado "choque de civilizaciones".
-Es cierto. Pero es curioso, porque pareciera ser que después de cinco siglos, los actores siguen siendo los mismos. Cuando Quetza llega a Europa se encuentra con un panorama político que curiosamente es bastante parecido al actual. Los cristianos persiguiendo a los moros, los cristianos persiguiendo a los musulmanes, expulsándolos. No deja de ser sorprendente como, después de cinco siglos, las cosas no parecen haber cambiado demasiado.
-Una de las primeras imagenes fuertes del libro la marca el pequeño Quetza al ser salvado del sacrificio de los aztecas. Era un chico enfermo. Coincidentemente, cuando usted escribía este libro vivía una situación delicada con su hijo Blas...
-Eso es curioso. La literatura es muy misteriosa. Uno a veces se pregunta cuales son los resortes más íntimos y más oscuros de la literatura... El protaglonista de este libro es un chiquito que es rescatado de la muerte por un anciano del Consejo de Sabios, un chiquito muy enfermo que llega a convertirse en el héroe de la novela. Estaba promediando el libro, el personaje estaba escrito, había narrado todo esto que menciono, y en medio de eso nació mi hijo, muy prematuro, con apenas 25 semanas de gestación, y con la misma enfermedad que describo en el personaje. De modo que diría que escribí el libro con la esperanza de escribirle un destino a mi hijo.
-Realmente increíble
-Es muy extraño. No tengo una explicación para esto, pero también puedo decir que mi hijo es un héroe y ha luchado con mucha valentía.
"Los lectores marplatenses son muy animados"
-¿A qué edad comenzó a escribir?
-Empecé a escribir siendo adolescente, una cosas impresentables por supuesto. No me atrevería a publicar nada de aquello. Mi primera novela que consideré podía estar a la altura de ser publicada, fue "El Anatomista", de esto hace exactamente diez años. Hace diez años presenté, siendo un autor completamente inédito, "El Anatomista" al concurso Planeta y al de la Fundación Fortabat y para mi asombro gané éste último. Por alguna extraña razón que desconozco, la mentora de la Fundación, la señora Amalia Lacroze de Fortabat, se sintió ofendida y sacó una solicitada en los diarios diciendo que "El Anatomista" no contribuía a exaltar los más altos valores del espíritu humano. No, por supuesto que no contribuye. Jamás tuve ese propósito y si hubiera estado en las bases no lo presentaba. Lo cierto fue que me vi obligado a retirar la novela del premio Planeta, porque había ganado el de Fortabat, me había quedado una asignatura pendiente. Después de diez años decidí, igual que cuando era un escritor inédito, presentar el libro bajo seudónimo al premio Planeta y me siento muy honrado de haberlo conseguido, con un jurado tan digno, tan respetable y tan heterogéneo, con escritores como Osvaldo Bayer, Marcela Serrano, Marcos Aguinis...De manera que para mi, presentarme al concurso Planeta y haber tenido el honor de ganarlo, fue un poco retrotraerme a mis tiempos de autor inédito.
-¿Le gusta Mar del Plata?
-Me encanta. Me gustan las charlas. Los lectores marplatenses, realmente lo digo, son muy animados. Se producen diálogos y charlas muy divertidas. Particularmente lo disfruto mucho. No se si al público le sirven estas charlas, pero a mi particularmente me encantan.
El Autor
- Marcelo Pasetti
- Hola, mi nombre es Marcelo Pasetti. Soy periodista hace muchos años. Apasionado por la profesión. Actualmente soy el Sub-Director del Diario La Capital de Mar del Plata. Si querés contactarte conmigo mandame un mail a marcelopasetti@gmail.com o simplemente dejame un comentario en el blog.
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