Se extrañaba, pero al fin volvió. Regresó Fernández. El protagonista principal de "Mamá", "Fernández" y "Corazones desatados" vuelve a cautivar a miles de lectores en "La segunda vida de las flores", la nueva novela de Jorge Fernández Díaz lanzada recientemente por Sudamericana. Volvió Fernández. Nada más y nada menos que un tipo común.
Otro libro conmovedor, donde suenan las teclas que mejor maneja Fernández Díaz. El amor, con lo que ello implica, aunque de golpe el libro se puede convertir en un thriller, donde las sorpresas crecen de la mano de la tensión.
Una vez más, Fernández Díaz atrapa al lector. En este caso, un legendario seductor, a punto de entrar al quirófano y con miedo a morir o quedar postrado para siempre, sale por cafés, clubes y milongas a conquistar una última mujer. Compartirá esa larga noche con su amigo y discípulo, un periodista que se acaba de separar y que se llama Fernández, se señala.
El autor de este libro tiene 49 años, es un periodista reconocido, y ya pasó por todas las tareas que pueden cumplirse en una redacción. En las nerviosas y acalarodas noches de cierre, cuando el reloj parece acelerar más que durante el resto del día, seguramente ideó "El asesinato del wing izquierdo", "Mamá" o "La logia del Cádiz", en su homenaje a San Martín. Porque Fernández Díaz destila periodismo. Pero por sobre todas las cosas, es de esos autores absolutamente transparentes. Leerlo es conocerle sus gustos. Uno hasta adivina su biblioteca, donde abundan, puede deducirse, los libros de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, todos los de su amigo Arturo Pèrez Reverte, seguramente los de Abelardo Castillo, Cristina Bajo, Raymond Chandler, William Faulkner, por nombrar tan sólo algunos autores. La entrega es tal que hasta se adivinan los Cds de Charly, de Fito, de Calamaro, del Polaco Goyeneche, cerca del escritorio donde escribe todas las noches, entre fotos familiares y un par de objetos "fetiches".
Fernández es usted. Soy yo. Escribe en su cuaderno, garabatea frases y ·escupe" líneas como las siguientes:
"Si hubiera un lockout en todas las farmacias de Buenos Aires habría choques masivos y escenas de pugilato en las calles y en los negocios, y que muchas cosas dejarían de funcionar,
principalmente los diarios, las radios y la televisiòn en vivo. Es que la revoluciòn química nos ha empastillado de un modo inédito, y esa práctica resulta directamente proporcional al miedo y a la desdicha. Son contadas las personas con las que me encuentro e intimo que no muestran rápidamente temor o decepción. Los sufrientes quintuplican a los gozantes y tienen incluso mayor prestigio: ¿cómo ser feliz en un mundo horrible, cómo ser dichoso cuando los niños mueren de hambre, cómo vivir tranquilo si sabemos que nos pueden arrasar miles de desgracias?.
Como decía el caníbal, el precio de la imaginación es el miedo. Quien carece de imaginación no vislumbra todo el tiempo lo que puede sucederle, el yunque que puede caerle del cielo, el monstruo que sobrevuela con alas negras su pequeña suerte. La radio, la tele e internet nos tienen sobreinformados de los horrores y de las posibles miserias y trampas que nos esperan. En la Edad Media, esa información no existía, y claro, teníamos a los dioses. Ellos nos premiarían en el más allá, y en el más acá regirían nuestro destino. Hoy que Dios ha muerto, la ilación se ha roto, las perlas del destino se han desparramado por el piso y el caos del universo nos gobierna.
Nacimso del casos y del Big Bang y vamos hacia el caos y hacia el fin de fines: después de la muerte no hay nada y tenemos que vivir el paraíso en los pocos años que nos quedan. Aquel dios, al menos, nos exigía apenas diez mandamientos. Ahora la sociedad nos exige cien: hay que estar delgado, no fumar, fornicar mucho y bien. ser exitoso, formarse permanentemente, cuidarse del colesterol, hacer gimnasia y ser siempre joven y vital, estar informado, leer muchos libros, ver las películas clásicas, y todavía te tiene que alcanzar el tiempo para otras setenta y siete leyes indiscutibles. Es así como corremos todo el día tratando de cumplir, como siempre estamos en falta y como se nos va la vida. Y es así que al llegar la noche tomamos una pastilla para dormir, y otra para la presión, y un complejo vitamínico y un antidepresivo para que la vida nos persona y siga siendo tan, pero tan, tan maravillosa". 
Lo anterior puede leerse en la página 66 de "La segunda vida de las flores". Ya no se pueden parar de "devorar" las páginas, palpitando con Leno Frangolini, acompañando a Fernández, espiando a La Colorada y a Nerina, o buscando a Milagros.
Buen testigo de época, pintor como pocos escritores de las vivencias de la generación que zafó de Malvinas por tres o cuatro años, Fernández Díaz derrumba el mito de que el amor hoy no vende. "El periodismo no sabe narrar los sentimientos", digo alguna vez, y aceptó el desafío de torcer esa realidad. Dejó la cómoda oficina del diario, se acordó de sus épocas de redactor, y libreta en mano, salió a buscar historias en las calles para regalarlas, sábado a sábado, desde "La Nación". Ganó la batalla demostrando que el periodismo, o mejor dicho, algunos periodistas, pueden y saber narrar los sentimientos.
Nada más cierto que aquello de que hay libros que recuperan el incomparable placer de la lectura. "La segunda vida de las flores", es un trabajo de orfebrería. Hay párrafos, frases, giros, se adivina, que llegaron después de horas y horas de búsqueda. Hay correcciones sobre correcciones. Están los libros, está la música, están las revistas, las libretitas de Fernández Díaz.
Está Fernández, quien por fin volvió...
Adamovsky y un completo análisis de la historia de la clase media argentina
Hecho por Marcelo PasettiPara el autor del libro "Historia de la clase media argentina", "la que volteó" al ex presidente Fernando De la Rúa no fue la clase media, "sino una rebelión generalizada de vastos sectores sociales, que fue capaz, durante un lapso breve, de construir inéditos lazos de solidaridad política en las calles".
El historiador y escritor Ezequiel Adamovsky presentó su libro "Historia de la clase media argentina" en Mar del Plata, oportunidad en la que, resaltó que fue en 1919 cuando comenzó a utilizarse la expresión “clase media” en nuestro país, que antes era prácticamente desconocida. "Mi trabajo pudo establecer que los que la introdujeron fueron políticos e intelectuales situados a la derecha del arco ideológico", afirmó. En este contexto, Adamovsky puntualizó que "instigar un orgullo de clase media servía para separar el cuerpo social e impedir que se juntaran los reclamos del escalón más bajo de la sociedad con el que le seguía inmediatamente por arriba"
El libro de editorial Planeta -uno de los más vendidos de la semana en Mar del Plata-fue preparado a lo largo de diez años. A lo largo de la extensa charla, el investigador dijo que "es falso que la UCR de tiempos de Yrigoyen, fuera un partido de clase media. Sus líderes, inicialmente al menos, eran tan oligarcas como lo eran los de los partidos conservadores". Y aclaró que a De la Rüa "no lo volteó la clase media". Por el contrario, dijo,
fue expulsado "por una rebelión generalizada de vastos sectores sociales, que fue capaz, durante un lapso breve, de construir inéditos lazos de solidaridad política en las calles"
Asimismo, Adamovsky apuntó que la idea de una Argentina de clase media diferente por ello de Latinoamérica -más “europea”- "es una construcción ideológica, parte del proyecto europeizador de las élites locales"
-¿Por qué escribió este libro?
-Porque me llamó la atención comprobar que, en un país que siempre se jactó de la importancia de su clase media, nadie se hubiera tomado el trabajo de escribir su historia. Me pareció todo un síntoma, un punto ciego de nuestra cultura. Y creo que mi interés no es casual. Cada vez se vuelve más claro que las políticas que los poderosos vienen implementando desde hace décadas en Argentina nos empobrecen a todos, salvo a la clase alta. Y fue precisamente la fragmentación, la falta de solidaridad política entre los sectores medios y los más humildes, lo que en varias ocasiones permitió la implementación de esas políticas antipopulares. Mi interés tiene que ver con comprobar que algunos de los elementos que conforman la identidad de clase media vuelven más difícil la creación de esos lazos de solidaridad.
-Se sabe que atrás de este libro, "Historia de la Clase Media Argentina", hay diez años de investigación. ¿Cómo fue el trabajo, como se desarrolló?
-Efectivamente, fueron diez años de trabajo intenso. Como prácticamente no había investigación de base realizada por otros investigadores, tuve que empezar desde cero. Durante estos diez años revisé una enorme cantidad de fuentes documentales de diverso tipo. Desde diarios, discursos políticos y debates parlamentarios, hasta publicidades y avisos clasificados. Desde las revistas y documentos de las asociaciones representativas de médicos, docentes, chacareros, empleados, etc., hasta el cine, la radio, el teatro y la TV. Desde encuestas y estadísticas, hasta memorias y entrevistas. Todo esto en un país en el que las bibliotecas y archivos están en un estado calamitoso. Fue en verdad un proceso muy trabajoso, pero estoy contento con el resultado.
-¿De qué hablamos precisamente cuando hablamos de clase media?
-Fundamentalmente de una identidad. Porque, en términos objetivos, hay muy poco en común entre un profesional y un almacenero, un empleado de comercio y el dueño de un comercio, un pequeño industrial y un docente. Son sectores enormemente heterogéneos, cuyo único punto en común es el haber desarrollado una identidad que los unifica. Eso es precisamente lo que estudio en mi libro: cuándo surgió esa identidad, por qué, qué funciones desempeñó y qué efectos tuvo en la historia nacional.
-¿Cuando comienza a hablarse de clase media? Según su libro, en 1919 podría marcarse ese comienzo...-Ese es el momento en que comienza a utilizarse la expresión “clase media” en nuestro país, que antes era prácticamente desconocida. Mi trabajo pudo establecer que los que la introdujeron fueron políticos e intelectuales situados a la derecha del arco ideológico. Fueron ellos los que por primera vez trataron de instigar un orgullo de clase media. Y lo hicieron con una finalidad muy concreta. Ese año fue el pico del activismo obrero revolucionario en Argentina. En enero se produjo la Semana Trágica y durante todo ese año y el siguiente también empleados, docentes, estudiantes, chacareros y hasta actores de teatro fueron a la huelga y manifestaron simpatías con el reclamo obrero. En ese contexto instigar un orgullo de clase media servía para separar el cuerpo social e impedir que se juntaran los reclamos del escalón más bajo de la sociedad con el que le seguía inmediatamente por arriba. Yo llamo a esto un proyecto “contrainsurgente”: la utilización de la identidad de clase media para impedir la unificación de las luchas de diversos sectores y la circulación de ideas revolucionarias entre unos y otros. Dividir para reinar, convenciendo a un sector de que es diferente y está por encima del otro.
-¿Puede explicar lo que de alguna forma también se señala en el libro en cuanto a que la clase media tiene estrecha relación histórica con lo que se entendía como "decencia"?
-Mucho antes de que apareciera la clase media como tal, la llamada “decencia” –que no es otra cosa que un conjunto de pautas de conducta moldeadas según las ideas y costumbres de la élite– era un criterio para establecer jerarquías sociales. Ser clase superior significaba ser “gente decente”, con lo que se daba a entender que la clase baja era indecente (y por ello indigna de consideración). Cuando surgió la identidad de clase media, asumió ese ideal como propio, especialmente por al papel fundamental que tuvo la Iglesia católica en ese proceso.
-¿Se fue desdibujando el rol del peronismo y del radicalismo, con el correr de los años, con respecto a la relación e inserción en la clase media?
-En mi libro trato de poner en cuestión algunos mitos muy extendidos. Es falso que la UCR de tiempos de Yrigoyen, fuera un partido de clase media. Sus líderes, inicialmente al menos, eran tan oligarcas como lo eran los de los partidos conservadores. Y los votos que recibió fueron tanto de sectores medios como de trabajadores. Sólo con la irrupción del peronismo puede decirse que la UCR fuera un partido predominantemente de clase media. De hecho, el peronismo “parió” a la clase media como tal. Fue como reacción contra el carácter tan plebeyo que tuvo el peronismo en sus inicios, que se solidificó y unificó todo un sector social que, desde 1946, se identificó por primera vez como clase media. Por eso en nuestro país la identidad de clase media quedó asociada a una particular identidad política: por omisión, fue antiperonista. Y junto con ello adoptó una disposición marcadamente antiplebeya.
-Siempre se dijo que lo que diferenciaba a Argentina de otros países de América Latina era precisamente su clase media. ¿Eso permanece vigente?-Hay un dato cierto: desde tiempos de la colonia la sociedad argentina –al menos en la región pampeana– fue más igualitaria que otras de la región, tanto en el trato como en la distribución de la riqueza. Algo de eso todavía queda: a pesar del declive de las últimas décadas, la distribución de la riqueza sigue siendo mejor en Argentina que en Chile, Brasil, Perú o México. Pero ello no quiere decir que haya “más clase media”, sino que es el resultado de un protagonismo mucho mayor de las clases populares en la vida política. La idea de una Argentina de clase media diferente por ello de Latinoamérica (es decir, más “europea”) es una construcción ideológica, parte del proyecto europeizador de las élites locales.
-¿No es cierto aquello de que los argentinos descendemos de los barcos?
-No, eso es inexacto. Descendemos de los barcos tanto como de las tolderías. Análisis genéticos recientes probaron que 56% de la población actual tiene contribución amerindia en alguna medida. Y se calcula que entre 6 y 10% tienen ancestros africanos. La idea de una nación “blanca” y de clase media tiene por función crear la noción implícita de que lo criollo y lo mestizo (“los negros”) son un resto bárbaro, un obstáculo al progreso nacional, una masa irracional y por ello manipulable por caudillos y demagogos.
-En la Argentina, de acuerdo a hechos recientes, todo parece demostrar que la suerte de los gobiernos dependen del "humor" de la clase media. Sin ir mas lejos, ¿cual es su análisis sobre la lectura que, a la distancia, puede hacerse de los cacerolazos?
-En verdad en nuestro país la suerte de los gobiernos ha dependido más del humor de la clase dominante, que es la que los ha derrocado o encumbrado la mayoría de las veces. Yo no estoy de acuerdo con la lectura que se hizo de los cacerolazos como una reacción de la clase media contra el corralito. Cuando uno analiza los eventos de esos tiempos, el modo en que se encadenaron no sólo en Capital sino a nivel nacional, uno descubre una trama en la que se entrelazan acciones de clase baja con acciones de parte de los sectores medios. Lo que volteó a De la Rúa no fue la clase media, sino una rebelión generalizada de vastos sectores sociales, que fue capaz, durante un lapso breve, de construir inéditos lazos de solidaridad política en las calles.
-Hoy la situación del campo divide las aguas. Se juega la aceptación o el rechazo de la clase media a la lucha del campo desde los sectores en pugna. ¿Se definirá el tema cuando la clase media definitivamente tome partido? -Cuando las entidades patronales del campo lanzaron su movimiento de oposición a las retenciones, ciertamente consiguieron ganar el apoyo de importantes sectores medios. Pero la prensa exagera cuando dice que la clase media toda apoya el reclamo patronal: hay una buena porción que no lo hace, o que está contra este gobierno por otros motivos y aprovechó lo de las retenciones para manifestar su disgusto. Pero en cualquier caso no se trata de una cuestión que afecte meramente lo que haga o deje de hacer la clase media. El conflicto se definirá seguramente cuando un gobierno más favorable a los intereses agroexportadores logre llegar al poder. Y sólo lo conseguirá si logra movilizar también el voto de parte de la clase trabajadora. Gracias a las limitaciones, los errores y las torpezas de este gobierno hoy vemos la posibilidad cierta de una nueva coalición de derecha capaz de ganar el poder, con programas económicos que sin lugar a dudas empeorarán las condiciones de vida para la gran mayoría de la población.
El ministro de Economía de la Nación, concedió una entrevista exclusiva en Mar del Plata, en la que brindó sus apreciaciones iniciales acerca de la gestión que comienza. Boudou aseguró que se mantendrá el tipo de cambio, criticó al FMI y defendió el programa de obra pública.
En lo que se convirtió en el primer reportaje concedido como ministro de Economía de la Nación, el marplatense Amado Boudou aseguró que su gestión buscará profundizar el actual modelo, "sosteniendo el superávit fiscal, el superávit comercial, y llevando adelante un importante programa de obra pública, buscando acceder a los mercados voluntarios de créditos".
El flamante ministro, defendió el actual tipo de cambio -"no hay tensiones", especificó- y volvió a criticar al Fondo Monetario Internacional.
"Tal cual lo conocemos, el FMI no es una opción para la Argentina. Decididamente no es una opción para la Argentina porque ya sabemos cómo funciona esto, ya sabemos que marca para los distintos países políticas que, lejos de permitirles su desarrollo, lo que han hecho ha sido concentrar la economía, generar mucho desempleo y altísimos niveles de endeudamiento", reflexionó durante la exclusiva entrevista.
En otro tramo de la charla, el ministro Amado Boudou dijo que tiene un "trato normal" con el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. "Voy a ejercer la jefatura que puso en mis manos la Presidenta de la Nación", disparó, y cuando concretamente se le preguntó si Moreno continuará en el cargo fue contundente al afirmar que "no es un tema importante de hoy".
El titular del Palacio de Hacienda defendió a rajatabla el llamado al diálogo formulado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. "Los reclamos sectoriales son importantes, son válidos, pero hay que tener una visión de conjunto, de un país. Una Nación se hace entre todos, y en este contexto, los distintos sectores tienen que entender que es muy importante también lo que le pasa al resto", expresó, y aclaró: "Cuando se llama al diálogo es para discutir, para interpretar, para plantear y para escuchar".
En otro aspecto, el funcionario, ex titular de la Anses, remarcó que que en "el segundo semestre de 2009 va a empezar a registrarse un repunte en el mundo y entonces va a encontrar una Argentina lista para aprovechar todas las oportunidades. Una Argentina -se entusiasmó- que no perdió puestos de trabajo, que no perdió producción ni nivel de consumo. Nos va a encontrar listos para subir otro escalón, como viene sucediendo desde 2003 a la fecha", dijo.
Asimismo, consultado sobre la polémica en torno al funcionamiento del Indec, aclaró que "tenemos que ir hacia una situación en la cual el Indec vuelva a representar lo que realmente es: una herramienta técnica, de seguimiento de las variables en la República Argentina. Nosotros creemos que se han hecho muchas cosas buenas, hay que seguir haciendo otras, y hay que fortalecer esta institución", subrayó.
"Con todos los sectores en la misma mesa"
-Si bien todo ha sido muy repentino, cuál es el significado que le da a esta designación como ministro de Economía de la Nación.
-La verdad es que significa seguir formando parte del equipo de la Presidenta, ahora en un lugar con mayor relevancia, que sin dudas tiene que ver con toda la tarea que hemos venido desarrollando en la Anses, con la vuelta al sistema previsional público de reparto, con el fin de las AFJP, y tiene que ver con las líneas directrices que marcó la Presidenta en el discurso de Tucumán. Allí, la Presidenta marcó los ejes de lo que viene. Habló de diálogo, pero de un diálogo muy serio, con todos los distintos sectores sentados en una misma mesa. Hay que entender que los reclamos sectoriales son importantes, son válidos, pero hay que tener una visión de conjunto, de un país. Una Nación se hace entre todos, y en este contexto, los distintos sectores tienen que entender que es muy importante también lo que le pasa al resto. No se pueden pensar las medidas en términos del impacto que tienen solamente en un sector, sino en las exterioridades o en el efecto que tienen esas mismas medidas sobre el resto de los sectores. No se puede pensar en islas. El sector del trabajo, el sector empresario y el Gobierno formamos parte de la misma Nación.
-Esta convocatoria al diálogo por parte de la Presidenta ha despertado marcadas expectativas. Entre otros sectores, el campo, que quiere discutir el tema retenciones. ¿Está abierto este tema o no hay marcha atrás?
-Cuando se llama al diálogo es para discutir, para interpretar y para plantear y para escuchar. El campo es un sector más. Un importante sector de la economía argentina. Pero es un sector también que tiene que ver con la cadena de valor. Tampoco hay que verlo aislado. Hay que verlo como la agroindustria. Hay que ver cuál es la mejor forma para que genere empleo, para que agregue valor, para que aporte al superávit comercial. Con mucha tranquilidad y seriedad hay que ir escuchando y planteando cuál es el modelo porque nosotros no vamos a ir un modelo que pueda tener superávit comercial pero al mismo tiempo que no genere empleo. O que no aporte al consumo interno, que ha sido el eje central del crecimiento de Argentina en estos años. Hay que ver todos los sectores, y todas las medidas, como interactúan y cómo se interrelacionan y ver a la economía Argentina como un todo.
"Profundizar el modelo"
-¿Cuáles serán las prioridades de la gestión?
-Las prioridades pasan por la profundización del modelo. Tienen que ver con sostener el superávit fiscal, sostener el superávit comercial y seguir llevando adelante un programa muy importante de obra pública. Hay que seguir con el financiamiento de esta obra y hay que acceder a los mercados voluntarios de créditos.
-¿Como ministro de Economía, cómo ubica a la Argentina en este contexto de crisis internacional?
-Esta es una pregunta muy importante porque hay que entender que un país se desarrolla en un contexto. Y la verdad es que el contexto de los últimos nueve meses ha sido muy pero muy malo, donde muchos países perdían gran cantidad de puestos de trabajo, donde el valor de los activos financieros y físicos caía abruptamente, lo cual generó una contracción de la economía del mundo. Las distintas medidas que fue tomando la Presidenta de la Nación y su equipo permitieron que Argentina fuera sorteando esta crisis. Y aparentemente la crisis va a ser más corta de lo que todos preveíamos. Parece que en el segundo semestre de 2009 va a empezar a registrarse un repunte en el mundo y entonces va a encontrar una Argentina lista para aprovechar todas las oportunidades. Una Argentina que no perdió puestos de trabajo, que no perdió producción ni nivel de consumo. Nos va a encontrar listos para subir otro escalón, como viene sucediendo desde 2003 a la fecha.
-En este marco de mantenimiento de empleos fue importante la asignación de recursos de la Anses en distintas empresas, lo cual también ha generado algunas críticas.
-La instrucción de la Presidenta fue muy clara y nosotros apuntábamos a sostener la economía real. Y cuando decimos economía real es lo que le pasa a la gente. Es el trabajo, el capital social, que son muchas empresas funcionando, es el consumo, son las Pymes, son las nuevas inversiones en infraestructura... Entonces el redireccionamiento de todo lo que habían hechos las AFJP en el mercado financiero o en el exterior hacia la economía real permitió sostener en esta etapa el empleo, la producción y el consumo. Por eso a mí me gusta decir que las cosas no pasan por casualidad. Nosotros pudimos ir sorteando la crisis porque la Presidenta tomó medidas concretas en este sentido.
No al FMI, sí al Banco Mundial y al BID
-Hay muchas expectativas en cuanto a la relación que tendrá Argentina con el Fondo Monetario Internacional. ¿Cuál es su apreciación en este sentido?
-El Fondo Monetario Internacional tal cual lo conocemos no es una opción para la Argentina. Decididamente no es una opción para la Argentina porque ya sabemos como funciona esto, ya sabemos que marca para los distintos países políticas que, lejos de permitirles su desarrollo, lo que han hecho ha sido concentrar la economía, generar mucho desempleo y altísimos niveles de endeudamiento. En este sentido, nosotros aspiramos a trabajar con el Banco Mundial, con el Banco Interamericano de Desarrollo, con la Corporación Andina de Fomento (CAF) y con los mercados voluntarios de crédito para recrear el mercado de financiamiento de mediano y largo plazo en la Argentina.
-¿Y en lo referente al Club de París...?
-No me gusta ponerme títulos como metas. Acá hay que recorrer los caminos que permitan ir llegando a obtener el financiamiento. Muchas veces se hablado de los holdouts del Club de París como si estos fueran trofeos a conseguir. Y deben ser la consecuencia de un trabajo que tenga un sentido nacional. Que tenga que ver con las prioridades que la Presidenta marca, con el mercado interno, con el consumo, con mantener el nivel de exportaciones y con que siga habiendo crecimiento con inclusión social.
-¿Está de acuerdo con el actual tipo de cambio?
-Se ha ido haciendo un muy buen trabajo. Tenemos un tipo de cambio administrado y me parece que no hay tensiones, que es un tipo de cambio que tiene que ver con las necesidades de los distintos sectores. Desde el Gobierno, lo que miramos, es el cuadro completo, y no cada uno de los sectores, y nos parece que este es un tipo de cambio que está siendo muy bien administrado.
-El ministro del Interior Florencio Randazzo admitió que determinados aumentos son mayores a los que marca el Indec. ¿Cuál es la opinión del ministro de Economía sobre este delicado tema?
-El tema del Indec es otro de los títulos que hay que volver a poner en su dimensión. Un índice de precios es precisamente eso, un índice de precios con todas las fortalezas y debilidades que tiene. Me parece que tenemos que ir hacia una situación en la cual el Indec vuelva a representar lo que realmente es: una herramienta técnica, de seguimiento de las variables en la República Argentina. Nosotros creemos que se han hecho muchas cosas buenas, hay que seguir haciendo otras, y hay que fortalecer esta institución.
El futuro de Guillermo Moreno y el Indec
-Se han multiplicado las versiones en estas horas, algunas de las cuales ya se han descartado. Se habló de la implementación de un Bono Patriótico y del gravamen a la renta financiera, entre otras cuestiones.
-Nosotros vamos a trabajar con la misma tranquilidad, seriedad y consistencia que viene llevando adelante el proyecto político desde 2003. No se generan medidas rimbombantes sino que se trabaja muy fuerte en las cuestiones del día a día. A veces parece que lo único que pasa es lo que sale en los medios, pero todos los días los ministros trabajan, la administración pública trabaja, la Presidenta da instrucciones, marca líneas, y ese es el esfuerzo diario que tiene como resultado que la Argentina haya superado situaciones que parecían que no iban a poder solucionarse. Trabajaremos por ello, sabiendo también que queda mucho por hacer.
-Hoy todo los sectores hablan y apuntan hacia el polémico secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. ¿Cómo se lleva con él?
-Guillermo Moreno es un secretario del área, tengo un buen trato, un trato normal, y vamos a seguir trabajando. La Presidenta me designó a mí como jefe del área económica y quien tiene la responsabilidad de conducción de un área tiene que llevar esa área adelante en términos de la línea que le marca la Presidenta y en términos de su propia impronta personal. Y eso es lo que yo voy a hacer. Ejercer la jefatura que puso en mis manos la Presidenta de la Nación.
-¿Moreno continuará en el cargo?
-No es un tema importante de hoy.
-¿Ya tiene designado el gabinete de colaboradores?
-Estoy trabajando justamente en eso.
-¿Lo seguirá acompañando el marplatense Juan Guiñazú, ex secretario de Gobierno de la comuna?
-Guiñazú trabajó conmigo en Anses y va a seguir por supuesto en Economía. Quiero aprovechar este reportaje para señalar que la ceremonia de asunción, cuando la Presidenta me tomó juramento, fue un momento muy emocionante. Diría que fue el momento más emocionante de mi vida. Fue inolvidable que estuvieran mis padres y mi hermano, pero también fue muy importante que estuviera el intendente de Mar del Plata, el intendente de mi ciudad. Más allá de que Gustavo Pulti es un amigo, por quien siento un gran aprecio, en términos institucionales, que estuviera el intendente de Mar del Plata en ese momento, para mí fue muy emocionante.
-Justamente hoy en los diarios aparecen declaraciones de Pulti resaltando su designación al frente del Ministerio de Economía.
-Espero que sea importante para todos los argentinos, que trabajemos muy fuerte, pero no hay dudas que el corazoncito está acá y que hay mucho por hacer.
-¿Cómo se viven estas horas? ¿Con tensión, con nerviosismo?
-No, para nada. Son horas de trabajo, de análisis, de evaluación. Son momentos de reflexión, de intercambio de opiniones y así van a seguir siendo.
-¿Se terminaron los domingos de tranquilidad?
-Se terminaron (risas). Pero hace rato que para mí se terminaron los domingos
En aquel inolvidable 1983 no pude votar por apenas días, pero como todos los jóvenes, estaba convencido de que era testigo de horas históricas. Volvía la democracia a la Argentina. Todo era fiesta y emoción. Las tapas de los diarios mostraban a ese enérgico Raúl Alfonsín quien se convertía en la esperanza tras el horror y el miedo. Sin embargo, jamás iba a imaginar que unos meses más tarde estaría sentado en el avión presidencial, viajando a la India y Grecia, formando parte, como periodista, de la delegaciòn que acompañaba al presidente de la Nación. Y menos aún, que el mismo hombre que emocionaba cerrando sus discursos con el preámbulo de la Constitución, ahora jugaba al truco, ahí, a metros de mi asiento, con Ricardo Campero, entonces secretario de Comercio como compañero, contra dos reconocidos colegas capitalinos.
Estaban los periodistas de los principales medios argentinos, y sólo dos del interior. Uno de Misiones y quien esto escribe.
Martín Granovsly, hoy director de la agencia de noticias Telam, también formaba parte de ese vuelo y ayer, en un artículo con su firma, comentaba que "la mesa del Boeing 707 era todo el lujo disponible en el avión presidencial, un tubo fino y alargado con una modesta clase ejecutiva para ministros y secretarios y unas ochenta plazas para fotógrafos, comisarios de a bordo, periodistas, funcionarios de rango menor y comitiva de apoyo, todos mezclados en una ensalada que muchas veces, por los vuelos largos, terminaba en una estudiantina. Algunas noches de truco, canto y chistes el avión parecía un micro. Solo le faltaban el color naranja y la palabra “Escolares”.
Allí arriba conocí a Raúl Alfonsín. Casi todos los periodistas lo trataban con familiaridad porque habìan cubierto toda la campaña, de modo que lo mejor era mirar, escuchar, y mantener el perfil bajo ante esos "nenes" del periodismo. Todos los días enviaba mis crónicas, usando el télex -fue hace 24 años, no en la prehistoria, conviene aclararlo-y vivía días de esos que no se olvidan nunca
más. En Nueva Delhi, por minutos nada más nos perdimos de conocer a la Madre Teresa, quien había asistido a un encuentro en el mismo hotel donde se hospedaba la delegación argentina. Llegabamos de visitar el Taj Mahal cuando nos enteramos que minutos antes se había retirado del hotel aquella maravillosa mujer. Los taxistas y los empleados del lujoso establecimiento sólo repetían la frase "¿Argentino? Maradona" y sonreían...Asi pasaban los días, con sorpresas a cada paso en ese país único donde los elefantes de cruzaban por la ruta y los monos parecían adueñarse de los templos.
Confesión en el Partenón
La gira continuó y los argentinos volvímos a emocionarnos en el Partenón, en Atenas, en una mañana muy fría. El presidente Alfonsín estaba de muy buen humor, con un sobretodo grueso y bromeaba con todos mientras recorríamos esa maravilla. En un momento, jamás lo podré olvidar, se acercó y me preguntó cómo lo estaba pasando. Alcancé a decir un par de frases, y sentí que me apretaba el brazo. "El lunes nos recibe Felipe González en España. Va a ser muy importante", ´confesó. Lo miré sorprendido y le pregunté si lo podía dar a conocer. "Claro m'hijo, para eso se lo cuento", me disparó. A metros apenas se encontraba José Ignacio López, vocero presidencial a quien aún hoy se extraña. Le conté lo que me había pasado y sonrió. "Mañana lo va a decir en conferencia de prensa. Pero te dio la primicia...", confió "Nacho" López , mientras yo seguía sin entender lo que sucedía. En aquellos días, Felipe González, presidente del Gobierno español, era una figura importantísima. Un estadista internacional. Recibía a pocos mandatarios y de la reunión Alfonsín-Felipe nadie sabía nada. De hecho, se convertiría en el acontecimiento político de esos días.
Llegué al hotel e inmediatamente redacté la crónica con la primicia. Al rato llamé al diario para confirmar que hubiese llegado -había once horas de diferencia- y en pleno cierre, el secretario a cargo fue cortante: "si, llegó pero eso no lo ví en ningún lado".
-Claro que no porque es una primicia, comenté
-¿Y quien te lo dijo?
-No importa, pero es verdad. Publiquelo sin problemas, alcancé a decirle.
-Más vale que no metas la pata, pendejo, fue su amable despedida.
Al otro día, en el desayuno, se acercaron dos colegas a mi mesa. ¿De dónde sacaste lo de Felipe González?, preguntó sin un buen día el más veterano. Lo habían llamado desde su redacción en Buenos Aires, donde se chequeaban todos los diarios, y esa primicia no la tenía. Al rato, en conferencia de prensa, el presidente Alfonsín hacía el anuncio.
En el avión presidencial, ya de viaje regreso a la Argentina, una semana más tarde, esperé el momento adecuado, y me acerqué hasta el sector donde se encontraba sentado Alfonsín.
Simplemente le dije: "señor Presidente, muchas gracias por la primicia del otro día". Me miró, sonrió, leyó en voz alta "Mar del Plata", en la credencial que yo llevaba colgada y palmeandome lanzó un "me debe un alfajor"...
Después, a lo largo de su gestión, fueron muchas las veces que pude entrevistarlo, en sus numerosas visitas a Mar del Plata. Hasta tuve el privilegio de verlo nadar como un turista más en una playa cercana a Chapadmalal, mientras el gordo Billalba seguía sacando fotos con el agua hasta las rodillas.
Ayer, cuando vi a José Ignacio López por televisión, emocionado, trabajando como en sus tiempos de vocero, recordé la anécdota vivida con aquel hombre honesto al que miles de argentinos, en estas horas, le rinden su sentida despedida. El hombre que figurará en los libros de historia como el presidente del retorno a la democracia en la Argentina. El que me regaló aquella primicia...
"Hoy por hoy, el efectivo es el rey, y quien tenga efectivo, en unos pocos meses va a ser el ganador porque va a haber algunas personas con problemas financieros que tendrán que vender activos muy valiosos a precios de remate", refirió Marcelo Elbaum, autor del libro "Ser rico es posible".Marcelo Elbaum, contador, docente universitario, consultor de empresas, autor de artículos periodísticos y columnas para distintos medios nacionales e internacionales, acaba de editar "Ser rico es posible. Como administrar el dinero en tiempo de crísis", de Editorial Planeta. Elbaum, autor del bestseller "Hombre rico, hombre pobre" dijo
que en poco tiempo "algunas personas con problemas financieros, tendrán que vender activos muy valiosos a precios de remate", por lo cual "hoy por hoy, el efectivo es el rey". En el libro, además, enseña a crear riqueza con métodos innovadores, y a abordar cuestiones como el uso de la tarjeta de crédito, la ayuda económica a los hijos, las empresas familiares, entre valiosos tests
que permiten conocernos mejor a la hora de los negocios.
"Lo interesante es entender que los negocios no se paralizan en crisis, Toman otro rumbo, y cuando uno se traza un plan para incrementar su riqueza, hay períodos en los que hay que seguir el plan aunque esto cueste", expresó y sobre "Ser rico es posible", dijo que "la idea es que sea un libro amigable, que pueda servir para el manejo de la vida cotidiana de la gente, y tratar de desmitificar de que cuando uno habla de finanzas no se trata solamente de bonos o acciones sino también de la economía doméstica".
Elbaum, quien posee más de veinte años de experiencia en el asesoramiento a inversores institucionales y clientes de alto patrimonio, fue consultado sobre la decisión del Gobierno de coparticipar el 30 por ciento de las retenciones a las sojas a las provincias. "Me parece que en realidad no soluciona el problema", y se preguntó que
"realmente esta no es una medida más para tratar de alinear a los gobernadores e intendentes con fines electoralistas". Con la protesta del campo, dijo, "estamos volviendo a una
situación parecida a la de marzo del año pasado" y expresó que este enfrentamiento "lo único que hace es generar más incertidumbre y tiende a paralizar muchas decisiones de consumo e inversión".
"No tan profunda como la de 2001"
Elbaum, quien enseña a administrar el dinero en tiempo de crisis, cree que se puede ser rico. "Lo primero que tenemos que saber es que entendemos por riqueza", aclaró, para explicar que "si uno le pregunta a distintas personas qué entienden por ser rico, las respuestas van a ser muy variadas. Si uno quiere tener una casa de fin de semana, un auto ultimo modelo,etc, en realidad por ahí no le va a alcanzar ni un millón de dólares para comprar lo que quiere, y hay gente que te va a decir que con cien mil dólares estaría fenómeno. En la Argentina, en general, se califica a la gente adinerada por el ingreso que tiene. Personas que ganan más de 12 mil pesos por meses pertenecen al segmento ABC1 que teoricamente es la clase más rica. El tema es que si una persona gana 12 mil pesos y gasta 20mil no es para nada rico. La medida de riqueza que yo propongo - añadió- es una medida stock: la pregunta es cuánto tiempo, con el dinero que uno tiene, podría estar sin trabajar. Ahora, el tema de como generar riqueza no es solamente un tema de ingresos, sino que tiene tres aristas: como ganar más, como hacer uso racional del dinero y ahorra, y como uno invierte de manera inteligente. Son las tres artistas que hay que tener en cuenta. Si uno no es raional o no ahorra, no va a poder ser rico. Si no invierte de manera inteligente tampoco"
En este contexto, ilustró que el argentino que ahorró en dólares entre 2003 y 2008 seguramente se empobreció y quien tenía un dólar en 2003 y lo tiene hoy, "seguramente lo que ganó es mucho menor que la inflación".
Concretamente, se le preguntó qué recomendaba para ahorrar hoy, y dijo que "me parece que el dólar va a tener que ubicarse, de acá a un año, a niveles de 4,50 pesos o un poquito más. Una de las alternativas es mantener el efectivo en dólares, otro refugio de valores es tener oro y posiblemente también se pueda hacer un plazo fijo, aunque las tasas no son muy altas. En Argentina, hoy por hoy, el efectivo es el rey, y quien tenga efectivo, en unos pocos meses va a ser el ganador porque va a haber algunas personas con problemas financieros que tendrán que vender activos muy valiosos a precios de remate", indicó.
Tarjetas de crédito y vivienda propia
En el libro, "Ser rico es posible", se analiza en un capìtulo el gasto con las tarjetas de crédito. Textualmente
se indica que "las tarjetas de crédito producen la magia de desacoplar o separar el dolor que se siente al pagar por las cosas, y el placer de comprarlas lo que hace psicológicamente más fácil el derroche". .. Para el autor,
la tarjeta de crédito "es una facilitadora a la compra compulsiva.Cuando uno va a comprar piensa que tiene dinero de juguete, y en realidad está probado que si vas a un restaurante y sabés que vas a pagar con tarjeta de crédito, seguramente vas a pedir platos más caros que los que pedirías si tuvieses que pagar en efectivo. Un tema es usar la tarjeta de crédito, y otro es usar la tarjeta de crédito para endeudarse". En este sentido, dijo que para quien está endeudado con la tarjeta de crédito "la recomendación es que cuando llega fin de mes, pague lo que debe de ese mes más un cinco por ciento de la deuda, de manera tal que en casi dos años uno se libera de la deuda. Esta sería una forma de ponerse un objetivo chiquitito para ir liberándose de la deuda. Si uno pone un objetivo más ambicioso, de cancelar la deuda en unos meses, posiblemente se decepcione", observó.
En cuanto a la casa propia, dio un consejo valioso sobre el valor de la cuota del préstamo. "En general, la cuota del préstamos no debería superar entre el 28 y el 30% de tu ingreso", expresó y manifestó que "a veces, los objetivos de los bancos están en contraposición de los objetivos de los clientes. El negocio del banco es prestar. Vos querés sacar el 40% y el banco te ofrece hasta un 70%. En ese caso hay que autodisciplinarse porque después te puede traer problemas. Hay gente que tomó prestamos a tasas variables, hace un año pagaba una cuota de mil, mil quinientos pesos, y hoy la cuota prácticamente subió un 60 o 70%. Si tengo comprometido el 30% de mi ingreso y la cuota me sube, en realidad puedo seguir viviendo. Ahora, si tengo comprometido en cuota el 70% de mis ingresos, y las cuotas me suben o me quedo sin trabajo, posiblemente este en un serio problema financiero", relató.
Uno estaba convencido de que la joven y reciente madre llegaba agotada a la medianoche, tras preparar mamaderas, bañar al bebé, limpiar platos, cocinar o dejar todo listo para la mañana siguiente antes de volver al diario a escribir sus notas sobre educación. También estaba seguro que su colega, a medianoche, o tocaba el piano -alguna vez dijo que estaba aprendiendo, lo recuerdo claramente-, o leía algunos de sus preciados libros conseguidos a diez pesos cada uno tras horas de búsqueda en cualquiera de las librerías de usados de la ciudad o, directamente, escribía soñando con su próxima novela. Me equivoqué con el otro también, fana de los fierros, seguidor del TC y dueño de una buena cantidad de herramientas que conforman un taller que le daría envidia a más de un carpintero o electricista. Lo imaginaba, a medianoche dandole los retoques finales a una biblioteca o escuchando, vaso de whisky en mano, algunos de los CDs de tango comprados semanalmente para alegría de su diariero.
Pero me equivoqué con los tres. A medianoche, ellos y ella, ella y ellos, me estoy enterando en estas horas, dejan todo de lado por el nuevo vicio. No me atrevo a preguntarles si se siguen duchando, pero lo cierto es que ultimamente se internan sólo con el televisor como compañia y los DVDs de "Lost". Hasta más flacos los veo. No deben comer, por lo menos, a partir del momento que se van del trabajo, ávidos y sonrientes sabiendo que los espera un nuevo capítulo para ver, para deleitarse, para emocionarse. Para vibrar, soñar, analizar, reir, llorar...Definitivamente, están enfermos. Enloquecidos. Estos tres, y tres más y otros tres, y otros tres, incluyendo hermano y cuñada. Son parte de la secta mundial que ha sido "captada" por esta serie. Cayó el que cambia de novia todos los meses, el que se la pasaba hablando de su boxer, o el que hasta hace algunos días tenía una pelota de fútbol adentro de su cabeza. Parece no salvarse nadie.
Hablan, analizan, intercambian experiencias y comentarios, ante mi atónita mirada. Escucho que se refieren a Jack, Kate, Sawyer, Hurley o Locke como si hablaran del telefonista de la tarde, y todo esto en medio de la redacción. No quiero imaginar el contenido de las charlas junto a la máquina de café, en una de las esquinas de nuestra planta editora, sin los "ateos" a la vista...
Tecleo "Lost" en google y me aparecen 663 millones de sitios. No es exagerado. Son 663 millones. Reviselo usted mismo. Me entero que el 4, 8, 15, 16, 23 y 42 son números recurrentes de la serie mientras uno de los miembros de la "secta" me ilustra señalando que cada capítulo dura 40 minutos aproximadamente. Me notifico además que, en estas horas, estos adictos están consumiendo el capítulo 6 de la quinta temporada, que acaban de bajar gracias a internet. "La primera temporada, de más de 20 capìtulos, la vi en una semana", reconoce ante la pregunta directa uno de mis compañeros de tarea quien ya va detectando que estoy tecleando sobre todos ellos. Y se compadece de mi: "no sabés lo que te estás perdiendo"...
O formás parte de la secta o quedás afuera...
Me preocupa lo que está sucediendo. Antes, bah, hasta ayer, alcanzaba con ver "Fútbol de primera", el domingo por la noche, y si querés más, hasta "Paso a paso" para tener tema de charla con todos tus compañeros a lo largo de la semana. Si además venías con algo visto de "Estudio fútbol", ya tenías para ser el orador principal del grupo. La gordura y fortaleza de Fabbiani, la lesión de Riquelme, el gol de Montenegro, la llegada de Caruso a la Academia, daban para cualquier charla con tres o cuatros interlocutores que aparecían sin demasiado esfuerzo.Hoy, esos mismos, se preguntan en qué año está la isla cuando regresan los cinco "Oceanic". Se los ve muy interesados por lo que está sucediendo con Jack, Hurley, Sayid, Sun y Kate. Esos nombres reemplazan a un Falcao, un Palermo, un Luguercio...Francamente increible o inimaginable un par de semanas atrás.
Se juntan, te ignoran, te miran de costado, te invitan a prenderte a la secta, eso si, haciendo los deberes. Esto es, arrancando con los DVDs de la primera temporada que, lo vi, juro que lo ví, ya están en poder de respetable compañero de Deportes que, hasta hace poco, llamaba a su madre para que le grabara goles de Italia o cuanto programa se diera por televisión donde estuviese el técnico flaco hablando. Juro solemnemente que si el citado colega habla del médico Jack Schephard y se olvida de Román, una, aunque sea, una sola tarde, me voy nadando hasta la isla del Pacífico donde oportunamente se estrelló el vuelo 815 de Oceanic Airlines, que iba de Sydney, Australia a Los Ángeles, Estados Unidos.
Así que, admito, cuando creía que ya me había recibido de tipo moderno por saber usar un "pen driver", bajar un tema con el "Ares", sacar una foto con celular y enviarsela a mi hijo o encontrar en "You Tube" el video más divertido de "Peter Capusotto", descubro que una vez más me quedo afuera. Que estoy perdido. Que estoy "Lost"...
A los 56 años, el mejor tenista argentino de todos los tiempos se siente más cerca que nunca de Mar del Plata, su ciudad. "Es cada vez más fuerte el vínculo", admite Guillermo Vilas en una extensa entrevista donde abundan los recuerdos de su infancia y adolescencia en Mar del Plata, desfilando imagenes, lugares y personajes de su ciudad.
Tras haber dictado numerosas clínicas de tenis en toda la costa, ante miles de personas que lo siguen idolatrando, Vilas se muestra orgulloso por los cambios que percibe en Mar del Plata y sonríe al recordar su infancia, cuando "de casa iba al Náutico y del Náutico a casa. Así todo el día", enfatiza, aunque se apresura en aclarar que "lo que era aburrido para los demás, era excitante para mi”.
Recuerda que iba a la playa del Náutico a barrenar olas y sorprende cuando reconoce que "pisé Playa Grande, por primera vez en mi vida, a los 21 años"
En otro tramo de la charla, con respeto y admiraciòn, quien llevó el nombre de Mar del Plata a todo el mundo, evoca al mítico profesor de educación física Jorge Alvear, del Instituto Peralta Ramos y fundador de los clubes de rugby Biguá y Sporting. "La ciudad le debe un homenaje porque educó a toda la juventud marplatense. ¡Y ese si que tenía un buen sistema antidrogas para todo el mundo: la gimnasia y el ejercicio!", reseña.
Habla de Andanin, su hija y "secretaria" de 5 años que lo acompaña a casa paso, recuerda la final de la Copa Davis entre Argentina y España, menciona a los mejores tenistas de la actualidad y no le escapa a la pregunta si va a ser candidato a diputado nacional en las próximas elecciones. No le disgusta la idea, puede deducirse, considerando que "a la gente no se le habla en forma directa".
"En algún momento alguien me lo sugirió. Lo puse en el disco rígido, pero no abrí la página todavía. Es algo que tengo que ver y analizar", dice textualmente sobre su hipotética candidatura.
Un Guillermo Vilas distendido, en una charla a fondo con el mar como telón.
-Culminan las clínicas de tenis en la costa. ¿Cuál es el balance que te dejaron las mismas?
-En realidad fue un proyecto que se hizo con Juan José Moro y el gobernador Daniel Scioli que me convocaron para esta iniciativa de realizar clínicas de tenis en toda la provincia. Estamos por terminar lo que es la parte de la costa y vamos a empezar en el conurbano y después se termina con el resto de la provincia. Además, hacemos un relevamiento de como está la situación de la parte deportiva y social de cada una de las ciudades que visitamos. Es un proyecto muy interesante que me gustó de entrada.
-El gobernador Daniel Scioli ha defendido en reiteradas oportunidades estas actividades que tienen que ver con el deporte y los jóvenes... -Este es un proyecto que impulsó el gobernador Scioli.
La idea fue de él, la concepción fue mía, y el desarrollo lo hizo Juan José Moro, a través de contactos con los intendentes y todo ha sido un éxito. Al principio no sabía como lo iba a tomar la gente, pero enseguida concordamos, se dieron cuenta de mis mejores intenciones y de la idea de provocar algo importante, buscando alternativas tanto deportivas como sociales. Hace algunas horas vinimos de Necochea donde se extendió la actividad. Se pintaron unas canchas especiales para este evento y ahora quedan para la ciudad. Terminamos como a las once de la noche. Volvimos en auto pero aprovecho para decirte que la ruta está bastante complicada. Falta demarcación en esa ruta. Por favor, evitemos sustos. Pero volviendo al tenis, te cuento que la respuesta ha sido espectacular.
“Es cada vez más fuerte el vínculo con Mar del Plata”
-Se te ha visto más que nunca en Mar del Plata, casi desde la realización de la final de la Copa Davis. ¿Cómo encontraste a la ciudad?
-Mar del Plata hizo un cambio muy importante. Han sucedido cosas muy resonantes en Mar del Plata, muchas de ellas gracias al gobernador Daniel Scioli. El hecho sin dudas más importante fue la Cumbre de las Américas. Este tipo de eventos hacen que naturalmente la ciudad crezca. Debo decir que hay grandes mejoras en la ciudad. En las calles se ve. Hay además otro interés de los marplatenses por hacer cosas. La ciudad se está haciendo un centro importante de la Argentina. Hoy cuando querés hacer algo en la Argentina, fuera de la Capital Federal, pensás inmediatamente en Mar del Plata.
-¿Y vos seguís pensando en Mar del Plata?...
- ¡Es que pasé toda mi vida acá!. Todo lo hice a través de esta ciudad. Todos los viajes que hacía partían desde Mar del Plata y los hice así hasta los 20 años. Mi familia vive acá y hay otra parte en Balcarce y siempre estoy conectado y viniendo. Cada vez que vengo al país me acerco a Mar del Plata. Los viajes son cada vez más seguidos. Un poco porque estoy viajando menos al exterior. Es muy fuerte la relación que tengo con Mar del Plata, es cada vez más fuerte el vínculo. Además, es la primera vez que conozco al intendente y que puedo hablar en forma tranquila, abierta y larga y discutir proyectos para la ciudad. Mar del Plata se está abriendo para permitir que yo venga más seguido, que tenga cosas que hacer y me sienta comprendido en mi ciudad.
-Al hablar de tu infancia en Mar del Plata necesariamente aparecen el Club Náutico o el Instituto Peralta Ramos...
-Mi infancia fue eso. Yo vivía en Parque Caisamar. Ahora tienen otros nombres las calles. Viví ahí hasta los 14 años y después nos fuimos a Los Troncos. Vivía en Peña entre Viamonte y Mendoza. De ahí iba al club y volvía a casa, iba al club y volvía a casa... Entrenaba todo el día, estudiaba y así pasaba el tiempo...
“Aburrido para los demás, excitante para mi”
-¿No ibas a la playa...?
-Si (risas), siempre iba a la playa del Náutico. Hacía algunas incursiones para barrenar. Me encantaba barrenar las olas grandes. De hecho lo sigo haciendo, cuando puedo, en las playas de cualquier lugar del mundo. Pero iba a la playa a barrenar. Nada más que eso.Para darte una idea te cuento que pisé Playa Grande, por primera vez en mi vida, a los 21 años. Siempre hacía el mismo recorrido. Mi padre hacía el mismo recorrido y frecuentaba los mismos lugares y yo con él. Soy de repetir todo...
-Evidentemente no te fue nada mal...
-No, no. Era una rutina que amaba y me encantaba. Siempre estaba en el Club Náutico, que era el centro del tenis argentino. Los buenos profesores estaban ahí y hacíamos todo el trabajo. Pasaba todo el día, mi vida, en el Náutico. Hoy todo cambió. En el club tenía mi rutina, mis entrenadores... Conocía absolutamente todo. Mis tiempos con los que corría alrededor del Puerto, los piques subiendo Juan B. Justo que en ese momento se llamaba Avenida Cincuentenario... Era todo lo que hacía. Pero era por placer. Todo lo demás no me interesaba demasiado. Alguna que otra vez iba a bailar a Pancho Freddy. Pero el resto era muy aburrido, para los demás, pero muy excitante para mi.
Recordando al “profe” Jorge Alvear
-En una oportunidad, en una entrevista, el profesor Jorge Alvear, el histórico Alvear del Instituto Peralta Ramos, me contaba emocionado que vos lo llamabas a menudo desde cualquier parte del mundo para saludarlo o saber cómo estaba, ya en sus épocas de jubilado...
-Así es. Estuve también con él. Una vez lo busqué y llegué hasta su casa. Fue en un encuentro increíble en su casa de la calle 9 de Julio. Tenía una foto gigante de todo el alumnado del Peralta Ramos "plantado" en el patio, en esas presentaciones militares que hacía Alvear y que eran impresionantes, ¡Mirá que postura de colegio!, decía orgulloso. El profesor Alvear fue quien marcó mi seriedad en cuanto a cuidar el estado físico. Sobre todo me gustó su manera de trabajar, su fuerte personalidad. Era super estricto. Acuérdense que él fundó Biguá y el Sporting Club de rugby. Dejó muchas marcas en la ciudad. Creo que alguna calle de la ciudad merece llevar su nombre.
Hubo un antes y un después de Jorge Alvear.
-¿Quién no aprendió a nadar en la pileta Royal con él...?
-Yo aprendí a nadar con Alvear en la Royal. Ayer pasé por ahí y ví que cambió, que está toda tapada la pileta. Me gustaría bajar y verla. Esas cosas no hay que perderlas. Todo el mundo aprendió a nadar con él. Yo aprendí a nadar con él y siempre me acuerdo del "profe". Nado muy bien, gracias a él. Por eso barreno y me meto en todos los mares del mundo. Gracias a Alvear.
-Te tiraba del trampolín cuando estabas aprendiendo a nadar y arreglatelas...
-Sí, sí (risas). En el primer contacto, para que le pierdas el miedo, te tiraba del trampolín en la parte honda, y después cuando salías te agarraba de los pelos, te sentaba y te decía: "esto es lo peor que te puede pasar, de aca en adelante seguimos...". Era un gran personaje. Lo quise mucho y lamento que haya fallecido. Todos lo tenemos presentes a cada momento. La ciudad le debe un homenaje porque educó a toda la juventud marplatense. ¡Y ese si que tenía un buen sistema antidrogas para todo el mundo: la gimnasia y el ejercicio!
El mundo, su “secretaria” y la Copa Davis
-¿Seguís viviendo en distintas partes del mundo?
-Si, vivo viajando todo el tiempo. Y viajo con mi familia que es numerosa, por lo que tengo que tener lugar para dejarlos. No es fácil estar en hoteles siempre. Tengo un circuito que repito todos los años, como hago siempre en mi vida, y voy dejando a la familia en los distintos lugares, que ya conocen. Ellos están acostumbrados, la pasan bien y yo puedo seguir haciendo mis cosas.
-Para coordinar esta nota hablé con tu "secretaria" varias veces...Tu nena es un fenómeno atendiendo el teléfono
-¿Viste como atiende el teléfono? Maneja la computadora, y toda la tecnología. Ella está al frente de estos aparatos. Me da buenos datos. Además, como secretaria después me dice quien llama, para qué, los nombres, todo...Tiene 5 años
-¿Y además juega al tenis?
-Si, y muy bien…
-¿Te cambio la vida Andanin?
-Cuando uno tiene hijos hay toda una responsabilidad detrás de eso. A mi me gusta hacer las cosas de una manera dinámica y simple, habilitando a todo el mundo. Ella tiene acceso a todo y entiende que lo lindo es hacerlo bien. Te toma los mensajes, maneja la computadora, es libre, y utiliza la libertad con absoluta conciencia. Eso me encanta
-Volviendo al tenis... ¿Ganaremos alguna vez la Copa Davis?
-Habrá que esforzarse más la próxima vez, Estuve ahí, fui un espectador en la final contra España en el Polideportivo. El sistema del equipo era muy de cerrarse... Creo que una sola vez, y más que nada porque era obligado, cuando el tenis se jugó en River fuimos con el presidente del Lawn Tenis a saludar a los jugadores al vestuario. Pero fue la única vez que entré a un vestuario de argentinos en la historia. El sistema de los jugadores ahora es bastante cerrado, por eso no te puedo dar muchos datos sobre lo que pasó o del futuro. Realmente lo saben ellos
-Si me permitís, me animo a decir que, en el buen sentido, te estamos desaprovechando. En el fútbol se "avivaron" y lo llamaron a Maradona... Tras el triunfo contra Francia los jugadores hablaban de lo que significaba un Maradona en el vestuario. A Vilas, en cambio, lo dejamos en la platea...
-Puede ser, pero los dirigentes hacen lo que les parece. Lo más grande del tenis, lo más importante, no lo manejan los dirigentes y eso está bueno. La médula del tenis es de los jugadores y no hay reglas. Hay libertad y no pasan este tipo de cosas. En el pasado, cuando todo el tenis estaba manejado por los dirigentes, pasaban estas cosas que hoy me suceden a mi. En el tenis abierto, en el más grande, en los Grand Slams, se impone la democracia y ahí todos son iguales...
-¿Cuales son los jugadores que más te gustan de la actualidad?
-Hay muy buenos. Juan Martín Del Potro, Rafael Nadal, Roger Federer, Nenad Djokovic y Jo-Wilfried Tsonga... Son los que más me atraen.
-¿Y el que más se parece a vos?
-Rafael Nadal
¿Vilas diputado nacional?
-Se ha hablado en estas horas de la posibilidad de que, en el futuro, aceptes una candidatura a diputado nacional
-En algún momento alguien me lo sugirió. Lo puse en el disco rígido, pero no abrí la página todavía. Es algo que tengo que ver y analizar. Primero saber quien va a apadrinar mi entrada a la política, que por ahora lo estoy haciendo de una manera social, a través del deporte con las clínicas. Eso me está gustando y veo que la gente tiene necesidad de charlar. A la gente no se le habla en forma directa. Se habla de manera tan grande que no se llega a ninguno. Me preocupa el cuidado de la gente grande, o los chicos que los dejamos abandonados. Esas son cuestiones que me interesan para trabajar. Hay veces que sin hacer mucho se los puede contener. Todas esas cosas me interesan. Si llego a presentarme a diputado, por ejemplo, sería de la mano de alguien que me apàdrine y me enseñe y una vez que entienda y aprenda, podré desarrollarme individualmente. Por ahora no hay nada básico ni serio. No he tomado ninguna decisión pero tampoco hubo ningún ofrecimiento. Estamos en una cosa virtual que veremos como se materializa. Cuando lo encuentre te lo voy a contar
-Se te ve con ganas de dar...
-Siempre he sido así. Es un poco el sistema de los hermanos Maristas, de lo aprendido en el Peralta Ramos. La vida es sociedad. Vivimos en sociedad para protegernos. El hombre se juntó en sociedad para protegerse de los ataques, pero lamentablemente, se acostumbraron tanto a vivir en ciudades que ahora las utilizan para pelearse. La razón principal era para protegerse y ese debería ser el único motivo por el que estamos juntos. Para tratar de convivir civilizadamente.

